Pasar un día en el Monte Aloia

El Monte Aloia es uno de los Parques Naturales más emblemáticos y antiguos de Galicia. Reconocido desde 1978 como tal, podemos acceder a él fácilmente desde municipios como Tui, Gondomar o Baiona, y disfrutar así de un día completo rodeados de un entorno que maravilla a turistas y a los propios vecinos de la zona.

Con casi 650 metros de altitud en su punto más alto, es un lugar estrechamente vinculado con el senderismo. Y es que, desde algunos puntos de este paraje, podemos acceder a asombrosos miradores, áreas recreativas e incluso yacimientos arqueológicos mientras conseguimos desconectar del estrés diario.

En un sitio como este, una buena forma de comenzar a explorar la propone la ruta que se inicia en el Centro de Visitantes “Casa do Enxeñeiro Areses”. Un centro construido en 1921 que homenajea al ingeniero que transformó este paisaje hace más de cien años mediante una exótica reforestación que incluía, vegetación autóctona y otras especies como el ciprés, el abeto o el cedro del Líbano. Además de todo, el edificio también alberga una exposición permanente y amplia información sobre el parque.

Pero, elijas la ruta que elijas, lo importante aquí es admirar las vistas. Te recomendamos que lleves prismáticos para contemplar los valles del río Miño y del Louro, la desembocadura del Miño, el monte de Santa Trega o la silueta de las Islas Cíes. Además de las panorámicas que nos ofrecen, algunos de los miradores te sorprenderán por su original diseño, ya que sus barandillas de piedra imitan ramas de árboles para no desentonar con el entorno vegetal.

Pero esto no es todo, también podremos encontrar en el Aloia siete molinos de agua rehabilitados a través de las sendas de los Muíños de Paredes y la de los Muíños do Tripes, esta última formada por pasarelas y puentes de madera de fácil acceso. Y uno de los lugares más visitados como es la ermita del Alto de San Xian, un santuario románico que se levanta sobre el punto más alto del monte.

El Aloia no defrauda a nivel arqueológico, ya que alberga restos prehistóricos y romanos, además de leyendas celtas, como la batalla del Monte Medulio, que afirma que fue el escenario del suicidio colectivo de las tribus celtas antes de caer en manos de los romanos.

Si todavía te quedas con ganas de más, puedes visitar los restos arqueológicos del asentamiento prerromano Castro Alto dos Cubos a través de una ruta de 4,5 kilómetros que empieza en la aldea de Frinxo. Aquí se conserva un muro de 1.250 metros de longitud construido por grandes piedras sin argamasa.

Sea como fuere, al finalizar el día hazte un hueco en uno de los miradores del monte y no te pierdas los cambios de colores del cielo sobre este paisaje.

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