Murales marineros en Foz

E ti vives no mundo, terra miña,

berce da miña estirpe,

Galicia, dóce mágoa das Españas,

Deitada rente ao mar, ise camiño…

(Y tú vives en el mi mundo, tierra mía,

cuna de mi estirpe,

Galicia, dulce pena de las Españas,

acostada al ras del mar, ese camino…)

Así finaliza ‘Deitado frente ao mar’ (‘Acostado frente al mar’), uno de los poemas más conocidos de Celso Emilio Ferreiro, en el que el poeta ourensano reafirma su amor por la tierra, por el idioma y por el pasado de Galicia. La última de las frases es la protagonista e uno de los lugares más conocidos de la villa lucense de Foz, formando parte de un hermoso mural en pleno centro urbano.

Foz es una pequeña localidad marinera situada en el centro de A Mariña, entre Burela y Ribadeo, en la desembocadura del río Masma. El municipio cuenta con cerca de diez mil habitantes y es desde hace décadas uno de los destinos turísticos más conocidos de la zona. Atractivos no le faltan. Su franja costera se encuentra en la denominada Rasa Cantábrica, una zona relativamente plana al pie del mar formada por rocas del tipo de la pizarra. Esto hace de ella un territorio especialmente fecundo en playas hermosas y amplias. En el caso de los 25 kilómetros de litoral con que cuenta Foz, muchas de ellas están entre las más populares de los veranos locales: A Rapadoira, situada en pleno casco urbano, o Llas, muy cerca de este; A Pampillosa, en la desembocadura del río Ouro, e Fazouro; Arealonga, abierta al Cantábrico; o la de Os Alemáns y Areoura, ya lindando con el vecino ayuntamiento de Burela.

Foz fue durante mucho tiempo puerto de pesca importante. A este pasado es al que se ha querido homenajear con el mural, que se encuentra en plena ribera, frente al pequeño muelle. Está al pie de la iglesia de Santiago de Foz, un pequeño templo de aires marineros que preside el núcleo antiguo de la localidad. Varias de las calles de su entorno conservan todo el atractivo de los pueblos de antes, con sus casas bajas, algunas con galerías, en vías estrechas que se comunican entre sí.

El mural refleja la influencia de la fábrica de cerámica de Sargadelos, situada en el muy cercano ayuntamiento de Cervo. En él se ve a media docena de marineros y tres mariscadoras transportando los versos de Celso Emilio con gesto de gran esfuerzo. La obra es central en un espacio urbano de gran importancia, en una zona de ocio y tapeo muy concurrida por las noches. Además, el mural tiene un “primo” casi secreto situado muy cerca: entrando en el aparcamiento del muelle, sobre el muro de uno de los edificios de servicio, dos pescadoras realizadas en cerámica blanca, negra y azul transportan sobre la cabeza una cesta llena de pescado, en una obra moderna llena de amor por el pasado.

Aunque es un municipio costero, conviene no olvidar los atractivos del interior del municipio. En Foz se encuentra una de las iglesias más hermosas de Galicia, la basílica de San Martiño de Mondoñedo, de origen prerrománico y marcadísimos contrafuertes. Si es posible, no hay que perderse el interior y el retablo pétreo que hay detrás del altar, una joya medieval incomparable. En el término municipal, en la parroquia de Santa Cilla do Valadouro, se encuentra también el castillo del pico de A Frouxeira… o más bien lo poco que quedó de él tras ser arrasado a finales del siglo XV por las tropas de los Reyes Católicos.

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