Modernismo coruñés

A Coruña fue durante siglos puerta de entrada en Galicia de ideas liberales y estilos artísticos de vanguardia. En la arquitectura, la ciudad destaca por ser, junto con Ferrol, la que más y mejores ejemplos de modernismo alberga, tanto en edificios públicos como en viviendas particulares.

Algunas casas pueden pasar desapercibidas, como la que Ricardo Boán diseño en 1913 con inspiración musulmana  frente a la Iglesia de San Nicolás; otras son icónicas, como la Casa Bescansa, en la Marina. Este edificio resalta enormemente al estar situado en medio de esta manzana exterior de la plaza de María Pita… y no contar con galerías y no ser blanca, sino amarilla. Por ello, los coruñeses la bautizaron como Diente de oro. Fue edificada en 1926. En la misma zona de la Marina está la Casa Rey, reinterpretación modernista de las galerías proyectada por Julio Galán en 1911. Destaca el trabajo en hierro, obra de la factoría local Wonemburger, y la decoración del portal, cuya puerta evoca la cola de un pavo real de madera y vidrio.

El modernismo coruñés es deudor del centroeuropeo, más sobrio que su pariente francés o catalán. Es el caso de la Casa Cabanela, otra obra de Julio Galán en la zona de San Andrés. Diseñada para albergar un ultramarinos,  es notable la solución para dar luz a las escaleras, mediante grandes óculos. En la entrada a la zona vieja desde María Pita se encuentra la severa y afrancesada Casa Molina, con su reconocible remate en altura, obra del arquitecto Rafael González Villar.

Capítulo aparte merece la concentración de viviendas modernistas de la Plaza de Lugo. En el número 11, la Casa Reboredo luce azulejos con cisnes, juncos y jarrones con flores frescas. Haciendo esquina con la calle Compostela, Galán edificó una preciosa mole blanca con grandes balcones de piedra, un precioso portal cubierto de estuco y una decoración en la que se ven leones, águilas o cariátides. En el número 13, la Casa Arambillet llama la atención por su ático rematado en arco y el rostro femenino que la preside; en el 22, la decoración vegetal de los pisos más bajos se interrumpe en el último piso, desde donde docenas de ojos parecen contemplar a los transeúntes.

Otro foco de modernismo arquitectónico es el jardín de Méndez Núñez. Aquí se encuentra el Kiosko Alfonso, uno de los lugares de recreo preferidos de los coruñeses desde su edificación, en 1912. Su arquitecto fue Rafael González Villar, y fue café cantante, restaurante, teatro y también un cine muy peculiar: se podía ver la película desde ambos lados de la pantalla (quienes lo hacían desde detrás pagaban menos). Justo al lado está la Terraza, más sobria, ocupada por el centro territorial de Televisión Española.

Fuera del circuito turístico habitual, en la calle Juan Flórez, se pueden ver las escuelas Labaca, edificadas en 1912 por los filántropos locales Ricardo y Angelita Labaca en lo que entonces era un barrio obrero de la periferia coruñesa. Destaca su exterior y su torre neogótica.

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