Los petroglifos de Mogor y las playas de Marín

Haciendo honor a su nombre, O Morrazo es una larga nariz de tierra que se hunde en las aguas del océano Atlántico. Esta comarca de la provincia de Pontevedra cuenta con varias de las playas más hermosas de Galicia y con localidades de enorme significado histórico. Cerca de 100.000 personas habitan la península, repartidas entre los municipios de Cangas, Moaña, Bueu y Marín, mirando los dos primeros hacia la ría de Vigo y los dos últimos a la pontevedresa.

O Morrazo es también tierra de patrimonio prehistórico. En ella se encuentran todas las tipologías de petroglifos de estilo atlántico: desde composiciones circulares a representaciones de ciervos, laberintos o incluso grabados en los que se aprecia el diseño de armas de caza.

Entre los más importantes se encuentran los de la playa de Mogor, en Marín. Se trata de tres conjuntos de obras inscritas sobre rocas, la Pedra do Labirinto, la de Os Campiños y la Laxe dos Mouros. En ellas se ven con mucha claridad los diseños en forma de laberinto, formas que trazan un pasado común entre los pueblos que habitaron esta zona en los tres milenios antes de Cristo y las que vivieron en regiones tan alejadas como Siria en la misma época.

Se estima que los petroglifos de Mogor tienen una antigüedad de entre cinco y tres mil años, y no son ni de lejos los únicos atractivos prehistóricos del municipio. En Marín hay numerosos dólmenes, castros y estelas que hablan de un pasado muy vivo. En los últimos tiempos se ha intentado recuperar al menos una parte de este patrimonio, muy presente en la zona sur de la comunidad gallega.

Es difícil determinar hoy en día cuál era la finalidad de estos grabados. Lo cierto es que se encuentran casi siempre fuera de los poblados y en lugares que solían ser pasos naturales de una aldea a otra, al pie de caminos transitados durante siglos y, también, en puntos estratégicos para la vigilancia. Es el caso de los petroglifos de Mogor. Desde los peñascos en que están realizados se puede contemplar una preciosa panorámica de la ría de Pontevedra, con la playa que les da nombre en primer término. Ya no es tiempo de otear el horizonte en busca de enemigos, sino de deleitarse con la vista y quizá, después, bajar al arenal a tomar un baño refrescante.

Porque una de las características más interesantes de este lugar para el viajero es su situación, a pocos metros del mar y en una de las zonas de playa más populares del entorno de la ciudad de Pontevedra. En los meses de verano, el arenal de Mogor y sus vecinos Aguete y Portocelo acogen a numerosos vecinos de la capital provincial que llegan en la línea de autobús aún hoy conocida como “trole”, por el antiguo trolebús. Hay también una forma aún más atractiva de acceder a este trío de playas singulares y bien dotado de servicios hosteleros: utilizar la antigua carretera costera, hoy convertida en vía especialmente diseñada para los ciclistas, que comienza en la parte trasera de otro de los lugares que hacen conocido a Marín en toda España: la Escuela Naval Militar.

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