La Ruta de la piedra y el agua

Ribadumia es un municipio de la comarca de O Salnés, en la Ría de Arousa, aunque, curiosamente, su territorio no linda prácticamente en ningún momento con el mar. La proximidad del océano se siente, con todo: ocupando una amplia vega plana y fértil, está pegada a las turísticas villas de Cambados y Vilanova de Arousa. Os proponemos una ruta al son de uno de los ríos que atraviesan este territorio para conocer toda su riqueza natural y patrimonial.

El término municipal de Ribadumia es, además, uno de los grandes productores de uva para el vino de la Denominación de Origen Rías Baixas. En el lenguaje popular hay incluso un nombre propio para el tinto de O Salnés que remite a una de las parroquias del municipio, Barrantes. Ribadumia se asoma a la orilla sur del río Umia, que le da nombre. La Ruta de la Piedra y del Agua discurre junto a uno de los afluentes del Umia, el río Armenteira, comenzando en Barrantes y finalizando, ya en el vecino Meis, junto al monasterio que bautiza a la pequeña corriente de agua.

El río nos acompañará durante todo el trayecto. Resulta impresionante comprobar el uso intensivo que se le daba a este tipo de corrientes no hace tantos años: a lo largo de la ruta iremos viendo multitud de molinos, saltos y canalizaciones destinadas a dirigir toda la fuerza del agua hacia las palas que movían las piedras de moler, testimonio de la pujanza de la industria harinera en la época. Muchas de estas construcciones han sido restauradas recientemente, al igual que los puentes y los pasos sobre el río y, sobre todo, el firme, lo que hace la ruta fácil de andar, aunque larga. El trayecto entre Barrantes y A Armenteira es de unos ocho kilómetros, y la ruta, enormemente popular, es lineal. Por ello, hay que contar con el recorrido de vuelta ladera abajo o prever la posibilidad de bajar en coche particular, taxi u otra forma de transporte.

En la parte inicial del recorrido se encuentra una curiosidad que merece la pena una visita. Se trata de la llamada “Aldea labrega”, un prado cubierto por árboles autóctonos en la que se han colocado estatuas en piedra que representan multitud de oficios tradicionales gallegos, así como de elementos arquitectónicos como hórreos, fuentes, cruceiros e incluso una capilla, todos ellos realizados a escala. Resulta un lugar ideal para hacer una parada, refrescarse y tomar impulso para el último tramo del trayecto, algo más empinado, que lleva  hasta el Monasterio de A Armenteira.

El cenobio que marca el final de la Ruta de la Piedra y el Agua es espectacular. Fundado en el siglo XII, conserva una hermosa portada románica, sobria y severa, con ventanas estrechas y una sencillez que transporta a lo más profundo de la Edad Media. Alrededor se encuentran varias fuentes y también locales de hostelería en los que reponer fuerzas antes de tomar el camino de vuelta. Muy cerca del monasterio se puede encontrar también un centro dedicado a promover la práctica de la bicicleta de montaña, con rutas para ciclistas de todos los niveles recorriendo caminos de la zona.

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