La magia del bosque por Wenceslao Fernández Flórez

El nombre de Wenceslao Fernández Flórez está intrínsecamente unido a la magia de los bosques gallegos desde que en 1943 escribiera su emblemática obra El bosque animado. Nacido en Coruña en 1985 y fallecido en Madrid en el año 1964, son muchos los que creen que Cecebre fue la parroquia natal del autor, pero su historia no se une a la de este lugar hasta 1913, año en el que se desplaza allí junto con su familia con la intención de pasar la temporada estival. Volvería todos los veranos de su vida. Hoy te proponemos un recorrido por este rincón del municipio de Cambre, a través del cual podrás adentrarte en ese mundo fantástico en el que el autor inspiró su obra.

 

Fundación Wenceslao Fernández Flórez 

A día de hoy, situada en el edificio donde el autor pasó largas temporadas inmerso en la creación de sus obras se encuentra la fundación homónima dedicada al escritor. La casa, conocida como “Villa Florentina” y sita en el número 24 del lugar de Apeadero, puede visitarse de la mano de dicha fundación. Esta Casa-Museo acoge de manera permanente una exposición compuesta por obras, objetos personales, un fondo bibliográfico y utensilios de época pertenecientes al autor. Además, la entidad organiza allí numerosas actividades culturales relacionadas con la música, el teatro o la literatura, así como rutas literarias que ofrecen la oportunidad de sumergirse en el entorno del encantador paisaje que inspiró al autor a escribir su obra. 

 

Fraga de Cecebre, el verdadero bosque encantado

“La fraga es un tapiz de vida apretado contra las arrugas de la tierra; en sus cuevas se hunde, en sus cerros se eleva, en sus llanos de iguala. Es toda vida …” (Fragmento de El Bosque Animado – Wenceslao Ferández Flórez). En la parroquia cambresa de Cecebre, los pasos de Fernández Flórez a través de la fraga nos transportan a esa localización soñada en la que se desarrollaban las aventuras de Geraldo y su amada Hermelinda, Pilara y su ama Juanita Arruallo, del bandido Fendetestas o del topo Furacroyos. No hará falta mucho para darse cuenta de que la Fraga de Cecebre no es un simple bosque: sus árboles, la fauna y la enorme biodiversidad que lo conforman contienen un mundo propio, lleno de magia, entre la que resulta muy fácil dejarse llevar.  A pesar de que sus dimensiones son menores que cuando Fernández Flórez escribió su obra, su gran espesura, formada por sauces, castaños, carballos, acebos y arbustos de verdor garantizado, hacen que solo debamos adentrarnos entre sus árboles para poder percibir en toda su esencia aquella fraga de cuento.

 

Ruta embalse de Cecebre

Esta ruta circular de 14 km rodea el embalse pasando por los municipios de Cambre, Abegondo y Carral, también existe la posibilidad de realizar la ruta por pequeños tramos lineales. El embalse fue construido en 1975 para poder abastecer la ciudad de A Coruña y su área metropolitana con el agua de los ríos Mero y Barcés. En sus profundidades se encuentran los restos del Pazo de Santa Ana del siglo XVII y los Pazos de Borreiros y de Folgoso, pertenecientes al siglo XVIII, que se dejan ver en las épocas de seca cuando el nivel del agua es menor. Su gran diversidad autóctona confiere a esta zona el distintivo de Reserva da Biosfera das Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo situándola asimismo dentro de la Red Natura 2000. 

 

Observatorio de aves

Los amantes de las aves también encontrarán en el embalse de Cecebre un punto de interés ornitológico, ya que a lo largo del año, más de 45 especies diferentes anidan en sus alrededores. En este entorno se pueden avistar diferentes variedades de patos, garzas, limícolas y zampullines, además de algunas especies de gaviota y aves rapaces. Entre la fauna de este espacio natural también podremos observar otros animales como nutrias o varias especies de anfibios, algunos endémicos de esta zona.

 

Molino de Peirao

Siguiendo el cauce del río Mero encontramos también el Molino de Peirao. Aunque se trata de una vivienda privada, vale la pena visitar este edificio, de estilo modernista que alberga un antiguo molino de piedra. Se compone de una rueda vertical exterior y de dos ruedas dentadas que sirven para el movimiento circular de la muela. El de Peirao es el único molino de estas características que continúa en uso dentro de la comarca. En sus alrededores también encontrarás un merendero y una zona apta para el baño, ideales para disfrutar de una jornada de ocio en un entorno natural.

 

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