La huella y los paisajes gallegos de Camilo José Cela

La huella y los paisajes gallegos de Camilo José Cela

 

Este 11 de mayo se celebra el 105 aniversario del nacimiento del célebre escritor gallego Camilo José Cela y Trulock (1916-2002). Nacido en la localidad de Iria Flavia, Padrón (A Coruña), a pesar de que a los 9 años se trasladó junto con su familia a Madrid, su vínculo con Galicia ha quedado patente para siempre en sus obras. Maestro de la literatura de posguerra y gran cultivador de la narrativa en lengua castellana a través de la novela, el ensayo, la poesía o la crónica de viajes, Camilo José Cela ostenta el título de único novelista español galardonado con el Premio Nobel de Literatura (1989). Además, su extensa y valiosa producción fue reconocida también con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1987, y con el Premio Cervantes, en 1995, entre otros galardones. 

 

El vínculo con la tierra que lo vio nacer queda también patente en el desarrollo de los personajes de obras tan notables como “La Colmena” o “La familia de Pascual Duarte”, y en sus últimos textos el autor no perdió la oportunidad de volver a su tierra. Es ahí donde sus personajes depositan su legado cultural, moviéndose desde las costas del mar gallego hasta los paisajes de interior. Repasamos la vida y la obra del aclamado escritor para viajar, junto con los protagonistas de varias de sus novelas, a través de algunos de los escenarios de una tierra con la que jamás perdió su nexo de unión. “Soy, me siento y me proclamo gallego. Y no se es nunca nada ni por casualidad ni impunemente”.

 

Tui

La localidad fronteriza presume de una estrecha relación con Cela, puesto que el padre del escritor nació allí y su abuelo fue alcalde a comienzos del siglo pasado. Siendo niño, Cela pasó diversas temporadas vacacionales en Tui y ya de adulto no dejó de regresar a esa localidad con frecuencia para recordar aquella época. Es por ello por lo que fue nombrado hijo adoptivo y por lo que una céntrica calle lleva su nombre propiciando que el recuerdo de Cela esté siempre presente. El escritor fue pregonero de las fiestas patronales de San Telmo en el año 1973 y en aquel discurso desveló algunos de los recuerdos de su infancia tudense, tal como había hecho ya previamente en “La Rosa” (1959) y como volvería a hacer en “Memorias, entendimientos y voluntades” (1993).

 

Vigo

Cuatro años de su infancia (de 1921 a 1925) pasó Camilo José Cela viviendo en la ciudad de Vigo, tal como recuerda la placa que el propio escritor inauguró en abril de 1986 en el edificio situado en la confluencia de las calles Policarpo Sanz y Velázquez Moreno. Dicha placa, realizada en bronce, incluye la reproducción de una imagen del autor de aquella época de su infancia, pero no es la única efigie de Cela que se puede ver en Vigo. En el céntrico parque situado entre las calles Pi y Margall y Torrecedeira, y bautizado con el nombre del escritor hay un busto obra del escultor Francisco Otero Besteiro que fue inaugurado en el año 1991.

 

A Coruña

A Coruña es una de las ciudades que aparecen de forma recurrente en la obra de Cela. La encontramos por ejemplo en “La familia de Pascual Duarte” (1942), cuando el protagonista viaja hasta allá con el objetivo de emigrar a América y se queda un año y medio viviendo en la ciudad y realizando diversos trabajos. También aparece representada en “La cruz de San Andrés” (1994) y “Del Miño al Bidasoa” (1976). En justa correspondencia la ciudad le puso el nombre de Cela a una de sus avenidas. Además, en el barrio de Ciudad Jardín se alza un palacete conocido por el nombre de Casa Felisa que es muy conocido por haber sido residencia de Cela a comienzos de los años 40. Allí fue acogido por el matrimonio formado por una hermana de su madre y el arquitecto Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón y allí se gestó, precisamente “La familia de Pascual Duarte”.

 

Tierras de Ourense

El mapa que da la bienvenida al lector de “Mazurca para dos muertos” (1983) le invita a adentrarse en el espacio geográfico donde se citan las provincias de Pontevedra, Lugo y Ourense, aunque serán sobre todo dos municipios de esta última (Piñor y San Cristovo de Cea) los que se convertirán en los escenarios centrales de muchos de los episodios de la novela. Cela se interna así en la tierra en la que habitaron sus antepasados por línea paterna antes de dirigirse a Tui para construir una novela costumbrista y vanguardista al mismo tiempo que pasea por los montes de la zona y entre las piedras centenarias del monasterio de Oseira y de la iglesia de Santa María de Carballeda. Las calles de la ciudad de Ourense y las aguas y las leyendas de la laguna de Antela, en la comarca de A Limia, se dejan ver también en esta obra por la que Cela recibió el Premio Nacional de Literatura.

 

Costa da Morte

Si “Mazurca para dos muertos” refleja el mundo rural, “Madera de boj” (1999) se asoma al litoral de de Galicia para retratar a las gentes del mar. Se trata de un proyecto que rondó la mente del escritor durante varias décadas y que se comenzó a materializar a mediados de los años 80, cuando realizó la primera de una larga serie de visitas a Fisterra y la Costa da Morte. Instalado en un chalé de la playa de Langosteira durante varios veranos, Cela recorrió desde allí algunos de los lugares más emblemáticos de la comarca y se sumergió en el ambiente local y marinero en busca de testimonios e inspiración para una obra en la que el relato de los naufragios ocurridos a lo largo de varios siglos fue guiando sus pasos y sus páginas por toda la Costa da Morte: escenarios y tragedias de Malpica, Corme, Laxe, Camariñas, Muxia, Cee o Corcubión aparecen también en un texto cuya génesis selló la estrecha relación de Cela y esa mítica comarca. Como testimonio de aquella etapa quedan, además de las propias páginas de “Madera de boj” la carretera que conduce hasta la playa de Langosteira, que ha sido bautizada como Corredoira de Don Camilo, y el monolito con el busto de Cela y la placa conmemorativa que se puede ver al comienzo de ese mismo arenal.

 

Padrón

El municipio que lo vio nacer y en el que fueron enterrados sus restos mortales es el lugar de Galicia donde la huella de Cela está más presente. Allí, entre los paisajes de su infancia en Iria Flavia, el hogar familiar y la línea férrea que propició que se asentase en Galicia su abuelo materno, John Trulock, se preserva su legado. La antigua Casa de los Canónigos de Iria Flavia acoge la sede de la Fundación Camilo José Cela y del Museo Camilo José Cela. “Entre estas paredes de piedra […], se hace realidad mi sueño de devolverle a la tierra gallega todo cuanto me dio y que es fidedigna muestra, la inequívoca señal de que he vivido”, dejó dicho el propio Cela y así es puesto que la institución ofrece a sus visitantes la oportunidad de acercarse a la figura de Cela a través de objetos relacionados con su vida y su obra, así como de colecciones de pinturas, dibujos, hemeroteca y otros materiales diversos. Integrado dentro del museo y con la colaboración de la Fundación de Ferrocarriles Españoles se puede visitar también el Museo del Ferrocarril John Trulock. Allí se muestran piezas históricas como uniformes, una colección de faroles o el tapiz de la compañía The West, así como la recreación de una estación de época, un antiguo vagón de mercancías y una locomotora de vapor que transportarán al visitante a la época en la que la empresa de la que era gerente John Trulock construyó la primera línea férrea de Galicia: entre Santiago de Compostela y el puerto de O Carril, en la ría de Arousa. Además, frente a los museos se alza la iglesia de Santa María de Iria Flavia, en cuyo cementerio está la tumba de Cela, y en la plaza situada junto al camposanto se puede ver el busto en bronce del escritor que realizó el escultor Pablo Serrano. Ya en el centro de Padrón, otro monumento, obra de Manuel Ferreiro Bahía, inmortaliza también al autor.

 

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