La huella de Verne en Vigo

Se han cumplido 150 años desde que el Nautilus se adentrara en la ría de Vigo en la célebre novela de Jules Verne ’20.000 leguas de viaje submarino’ y 140 años de su visita a la ciudad. Una ciudad que visitó en dos ocasiones -1878 y 1884- y en la que dejó huella gracias a las notas de viaje en las que detallaba todo lo que acontecía a lo largo de su estancia en la ciudad olívica.

Verne participó de costumbres, tradiciones y fiestas como un vigués más. Desde el momento en el que llega al puerto, el 1 de junio de 1878 y se encuentra con una ciudad en fiestas, hasta su marcha el 4 de junio de 1878, el escritor se integra plenamente en la vida local. Se enamora de Vigo, y así lo constatan los documentos rescatados por el investigador italiano Piero Góndolo della Riva.

“Ya hablaré con usted de los lugares que visitamos; todo es verdaderamente hermoso. Vigo, Lisboa, muy hermosas, de verdad, y nos acogieron muy bien por todas partes”, así lo describió en una carta a su amigo y editor Pierre-Jules Hetzel.

Disfrutar de la fiesta local, recorrer en barco la ensenada de San Simón o pasear cada día hasta la fortaleza de O Castro, son solo una muestra de las paradas que hace el escritor en su visita. Estos son algunos de los pasos que siguió y le dejaron prendado de Vigo:

Vive la Reconquista

La Reconquista es la celebración más emblemática de Vigo. En ella, se conmemora  lo ocurrido en la ciudad el 28 de marzo de 1809, un alzamiento popular que logró desterrar a los franceses y convirtió a Vigo en la primera ciudad que consiguió expulsar al ejército de Napoleón de un territorio conquistado. Tal y como lo vivió Jules Verne en su llegada a la ciudad, el casco histórico se convierte en un enorme mercado del siglo XIX en el que en cualquier calle o esquina se viven enfrentamientos entre vigueses y ‘franceses’.

“Fiesta por la independencia recobrada en 1809 sobre los franceses. Fuegos de artificio. Música. Admisión al Casino. Iglesia reciente, murmullos, no hay sillas”. Así lo recordaba el escritor de Nantes en sus notas. Por aquel entonces, la Reconquista y la procesión del Cristo de la Victoria se celebraban el primer fin de semana de junio. A día de hoy, la Reconquista de Vigo es el 28 de marzo (festivo local).

Es la festividad más querida por los vigueses y una oportunidad única para visitar Vigo en primavera. Las representaciones teatrales y el buen ambiente entre los asistentes alcanzan su punto álgido en el episodio de la calle Gamboa, en el que se simula el derribo de la puerta de la villa.

Ruta por la ensenada de San Simón

Otro de los lugares fetiche del escritor es la ensenada de San Simón, el escenario de la Batalla de Rande que él mismo describió en su novela. La conoció navegando en su barco de vapor -el Saint Michel III- y contemplando la belleza del paisaje, del que destacaba especialmente sus hórreos y naranjales. “Domingo, 2 de junio. Paseo matinal a las 6 horas con Pierre. Barco de vapor. Fondo de la bahía. Galeones. Vista. Un verdadero fiordo. Graneros de maíz. Naranjos. Retorno a bordo”

Hoy, podemos disfrutar de una experiencia similar con una visita guiada a la Isla de San Simón. Aunque antes de llegar al embarcadero que nos llevará a nuestro destino, podemos explorar otros lugares con encanto aprovechando una ruta en coche por las orillas y alrededores de la ensenada.

El Castillo de Soutomaior o el Mirador del Monte da Peneda, sobre la ensenada de San Simón, conseguirán que entiendas la fascinación del novelista por este paisaje.

Paseo hasta la fortaleza de O Castro

Jules Verne paseaba cada día hasta la fortaleza que rodeaba O Castro. Una fortaleza con forma poligonal que hoy en día se encuentra abierta al público para el disfrute de un estupendo jardín botánico. Puede que cueste subir a pie, pero la recompensa merece la pena. De camino, puedes parar y tomar un descanso en las anclas que recuerdan a la Batalla de Rande -la misma batalla que Jules Verne tomó como escenario para su novela . Y finalmente, continuar hasta alcanzar el castillo de O Castro y disfrutar de una panorámica perfecta de la ciudad.

Sin duda, un lugar de retiro cerca del casco urbano que permite desconectar por un momento del bullicio de la ciudad.

Deja que Vigo te atrape, como lo hizo con Jules Verne, y disfruta de los lugares favoritos de una apasionado novelista que conoció y se integró en el entorno como si de un vecino más se tratase.

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