Guitiriz y la torta de maíz

Cuando los viajes en coche no eran tan rápidos y cómodos como los de ahora y los conductores debían enfrentarse a largos recorridos llenos de curvas y de camiones lentos, en muchas carreteras había pueblos en los que la atención a los viajeros era un buen complemento para la actividad económica habitual. Los automovilistas conocían perfectamente dónde repostar combustible, dónde hacer una parada y, también, dónde comprar productos que en ningún otro lugar se podían comprar. Por historia y atractivos, Guitiriz es mucho más que eso, pero una de sus producciones gastronómicas no puede faltar entre las adquisiciones de quienes atraviesan la antigua N-VI (o la actual A-6) entre Lugo y A Coruña: la torta de maíz.

Se trata de un bizcocho denso, contundente, esponjoso y de sabor muy dulce, y puede comprarse en las panaderías del centro de la localidad (aunque en los últimos tiempos es fácil encontrarla también en supermercados de toda Galicia). Como en tantos otros productos gastronómicos singulares, la receta exacta es un misterio sólo conocido por los reposteros, por lo que es recomendable probarla in situ. De todos modos, la utilización de manteca de vaca es la clave para el resultado final.

La torta de maíz de Guitiriz es una excusa perfectamente válida para visitar una villa que lleva siglos siendo cabecera de la zona. El mismo nombre del municipio da razón de su antigüedad: los topónimos finalizados en -iz suelen tener origen germánico, y proceden de la época (siglos V y VI) en que los suelos reinaban en Galicia. De hecho, su nombre se refiere probablemente al monarca suevo Witerico, a quien se atribuye la fundación de la localidad. Aunque lo cierto es que, volviendo a la importancia de las vías de comunicación en la historia del pueblo, se sabe que por la zona pasaba la vía romana empleada para viajar entre Lucus Augusti y Brigantia.

Tierra subsidiaria de los monasterios de Monfero y de Sobrado dos Monxes, Guitiriz fue nombrado municipio ya a principios del siglo XX. Su territorio cuenta con varias edificaciones que merece la pena visitar, como la monumental Santa María de Lagostelle, construida hace apenas medio siglo pero con poso de templo antiguo, en el centro del casco urbano; o los pazos de Pontella y Casanova.

Durante todo el siglo XX, Guitiriz fue punto de atracción de las gentes de los alrededores por la pujanza de su balneario, que aprovecha el naciente llamado Fonte dos Santos o de San Xoán de Lagostelle. La fama de las aguas como remedio para los males estomacales y digestivos le concedió una época de esplendor entre el año 1908, en el que abrió el espectacular hotel, y los años setenta, cuando tuvo que cerrar. A principios del XXI el balneario se renovó y se construyó alrededor un campo de golf, en la zona sur de la villa. Una curiosidad: el edificio fue empleado durante la Guerra Civil como hospital para combatientes, y para los musulmanes se construyó una pequeña mezquita dentro del recinto del balneario. El templo, de apenas 50 metros cuadrados, sigue allí, camuflado entre los árboles espesos del entorno.

Cada mes de agosto, la parroquia guitiricense de Pardiñas acoge a miles de espectadores que acuden a presenciar uno de los acontecimientos de música folk de más larga trayectoria entre los que se organizan en Galicia. La Feira e Festa da Música e da Arte, conocida como Festival de Pardiñas, lleva casi cuarenta ediciones: comenzó a celebrarse en 1980 y reúne a grandes nombres de la música tradicional gallega además de incorporar a grupos de otros países y latitudes.

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