Enciña da Lastra, orquídeas y bosques mediterráneos

El Parque Natural de Enciña da Lastra es una anomalía dentro de la vegetación a la que nos tiene habituados Galicia. Lo indica su mismo nombre, que se refiere a la encina, un tipo de árbol poco común en estas latitudes y más propio del clima mediterráneo. Sin embargo, aquí, en el extremo noreste de la provincia de Ourense, abunda debido a la particularidad de un clima más cálido que la media y un terreno marcado por la roca calcárea.

Enciña da Lastra se encuentra en el municipio ourensano de Rubiá, perteneciente a la comarca de Valdeorras y fronterizo con el Bierzo leonés. Llegar es fácil, pues el parque está atravesado por la carretera N-120, que une Ponferrada con Ourense. Es probablemente el lugar más seco de Galicia, una comunidad muy conocida precisamente por lo contrario, por la abundancia de lluvias: aquí la precipitación media anual es del 594 mm y la temperatura media, de cerca de 13 grados centígrados.

Estas condiciones hacen que en la zona crezcan, además de las encinas, matorrales más propios del clima mediterráneo, tomillo e incluso varias especies de orquídeas, que se mezclan con los más comunes castaños dando lugar a una variedad vegetal sin comparación en Galicia. El hecho de que el terreno sea calcáreo dota al paisaje de colores ocres muy distintivos, y atrae a aves de rapiña (águilas reales, halcones peregrinos e incluso buitres) y grandes colonias de murciélagos que se ven atraídos por las cuevas (palas, según se les llama en la zona) y por los cañones fluviales que se forman alrededor del Sil, el río que atraviesa el parque; y también reptiles y anfibios difíciles de ver en otras partes de Galicia.

Cruzan el Parque Natural de Enciña da Lastra diez rutas de senderismo muy interesantes para conocerlo y para visitar varias aldeas pintorescas que retienen toda la belleza de los viejos tiempos. Oulego, O Robledo, O Porto, Biobra, Pardollán… son pequeñas localidades colgadas en las laderas de los montes, a la sombra de enormes formaciones calcáreas que se pueden observar gracias a una amplia red de miradores. Los imponentes penedos (peñascos) de Oulego, que desafían el cielo con sus crestas erizadas; y la Pena Falcoeira, distinguible desde buena parte de la comarca son probablemente las dos elevaciones más conocidas. En muchos de los senderos es posible observar, allá a lo lejos, dominando el paisaje y gran parte del año cubierta de nieve, la cima de Pena Trevinca, punto más elevado de la Comunidad Autónoma.

Es conveniente hacer las rutas protegido del sol, si se camina en verano, pues en las horas del mediodía el calor aprieta; y provistos de agua para refrescarse. También es muy recomendable hacer poco ruido, para poder observar alguno de los muchos animales que tienen en esta zona su único refugio en Galicia. Para visitar las cuevas es necesario informarse con antelación y pedir permiso. La Pala da Zorra, con 600 metros de galerías y siete bocas de entrada; la Pala Pumbeira, con entrada en lancha desde el embalse de Penarrubia; y la Pala da Campá, de inconfundible eco, están entre las grutas más populares de Enciña da Lastra.

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