El Templo de la Vera Cruz, en O Carballiño

Es fácil ver que el templo de la Vera Cruz, en O Carballiño (Ourense) es un edificio muy singular. Pese a sus formas arcaizantes, es relativamente moderno, pues cuenta con sólo tres cuartos de siglo de antigüedad, lo que, en cuestión de iglesias, es muy poco tiempo. La obra comenzó en el verano de 1943 y es una de las creaciones maestras del gran arquitecto gallego del siglo XX, el porriñés Antonio Palacios Ramilo.

Palacios es bien conocido por las obras que proyectó en la primera parte del siglo en la capital de España. En Madrid puede gozarse de varios diseños clave dentro de su trayectoria artística: el Palacio de Comunicaciones, hoy sede del Ayuntamiento, es probablemente el más significativo y reconocible de ellos, pero también son fruto de su ingenio el Círculo de Bellas Artes, la sede del Instituto Cervantes o el hospital de Maudes, puntos fijos de cualquier recorrido arquitectónico por la capital española.

La huella de Palacios en su Galicia natal también es cosa destacable. Suyo es, por ejemplo, el curiosísimo edificio del Ayuntamiento de O Porriño, donde nació en 1874, una suerte de castillo contemporáneo que traslada al espectadora otro tiempo y otro lugar, situado como está en el centro de la industriosa villa pontevedresa. O la modernista guardería municipal que se encuentra en plena Alameda de Santiago de Compostela, lo único que queda de la Exposición Regional Gallega de 1898, y que emerge blanca, como un dulce de merengue, en medio de la vegetación del gran parque capitalino.

Este gusto por el contraste puede apreciarse también en el Templo de la Vera Cruz de O Carballiño. El pueblo se expandió de forma notable durante el siglo XX, y al casco histórico, al que hoy en día van cientos de personas para probar delicias gastronómicas como el pulpo (dicen que este es el lugar en donde mejor lo cocinan de Galicia), se le fueron añadiendo barrios e moderna construcción, unos con más acierto arquitectónico que ortos. En uno de ellos está la Vera Cruz, encargada en 1942 por el párroco local y los vecinos aprovechando la estancia de Palacios en Ourense. En aquel momento, ya era un arquitecto de gran fama, y un proyecto como aquél no era poca cosa para la villa.

La primera piedra se colocó en 1943. Fue quizá la última gran obra de Palacios, fallecido sólo un par de años más tarde, y es deudora de otro gran edificio religioso proyectado por el porriñés en Galicia, el Templo Votivo del Mar en Panxón (Pontevedra). Las naves principales se remataron en 1948 y la torre en 1957, aunque la iglesia se abrió al culto en 1952, en las fiestas de San Cibrán, patrono de la localidad.

El templo está construido en su totalidad en granito local y pizarra y es un resumen de estilos. Ábsides neorrománicos se mezclan con arcos apuntados, esquinas que se guardan celosamente en la sombra contrastan con grandes ventanales que llenan de luz la construcción. La alta torre es posiblemente el punto más reconocible de todo O Carballiño, e ilumina la población como un faro medieval que busca tocar el cielo.

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