El Santuario de As Ermidas en O Bolo

El pequeño municipio ourensano de O Bolo, en la comarca de Valdeorras, contiene en apenas 91 kilómetros cuadrados dos monumentos de excepcional importancia y belleza. Uno es el castillo, edificado en el siglo XIII y reformado en el XVI tras resultar muy dañado en las Revueltas Irmandiñas, que domina la pequeña villa de traza medieval en la que se asienta aún hoy la Casa Consistorial. La otra localización destacable del municipio es el Santuario de Nosa Señora das Ermidas,  que sorprende tanto por su situación como por su magnificencia barroca.

De hecho, es el contraste entre las escarpadas laderas que lo rodean y la arquitectura sobria y a la vez suntuosa lo que más destaca del conjunto. El santuario pertenece a la diócesis de Astorga, y precisamente de tierras del Bierzo proviene la fundación original. Según se cuenta, en una cueva de la zona se encontró una imagen de la Virgen, la misma imagen que, mucho después, se le apareció a un convaleciente obispo astorgano para que recuperase milagrosamente la salud. El obispo, Alonso Mejía de Tovar, sería quien encargase en el siglo XVII la construcción de la iglesia.

El edificio principal es una joya del barroco gallego. Consta de una nave a la que después de le añadieron dos más, de tamaño irregular. La iglesia parece estar apoyada en la misma roca de la montaña. Desde un lateral del altar principal se puede subir al transepto, para admirar más de cerca la figura de la Virgen de As Ermidas.

La fachada es un prodigio barroco diseñado a principios del XVIII por el arquitecto Juan Martínez Pita, responsable en la época de la reforma de varias iglesias ourensanas y que aquí logró probablemente su obra más destacada. No faltan en ella varios de los elementos que hacen del barroco un estilo exuberante y a la vez funcional: las columnas clásicas combinadas con las salomónicas, los juegos de volúmenes en las torres, la integración ingeniosa de las esculturas en el frontón y en los huecos que la propia construcción va dejando… Para quien conozca la Catedral de Santiago, la fachada de As Ermidas buen podría parecerle un Obradoiro resumido. Preside esta entrada principal un escudo polícromo de los obispos de Astorga, promotores y administradores del templo.

También tiene el conjunto artístico un indudable sabor portugués. Al país vecino remite, por ejemplo, el cruceiro situado en el atrio, ante la iglesia y el edificio que servía de residencia al obispo. Lo hizo, de hecho, un escultor luso, Manoel Miranda, también en el XVIII. Igualmente se puede relacionar con otros situados en Portugal el excepcional Via Crucis que parte de la iglesia y asciende por la vía principal de la aldea. Entre las casas, aprovechando paredes y fuentes, en rincones insospechados aparecen las estaciones de la Pasión de Cristo, que se pueden seguir caminando monte arriba.

En medio de de este Via Crucis se encuentra una de las fuentes más hermosas que se pueden ver en Galicia, la de A Dormiñona (“la dormilona”). Ejemplo excepcional de arquitectura popular, el cuerpo principal muestra la imagen de una joven apoyada en un cántaro, dormida sobre la mano derecha. Coronan el conjunto un escudo mariano y otra figura femenina más.

El Santuario de As Ermidas es el telón de fondo de una de las romerías más populares de la zona, que se lleva a cabo durante la Semana Santa.  Cientos de fieles de los alrededores se acercan a O Bolo para participar en ella y gozar, de paso, de un entorno privilegiado en el que no falta una playa fluvial para refrescarse si el calor de la primavera aprieta.

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