El misterio de Santa Mariña de Augas Santas

No es una exageración: Santa Mariña de Augas Santas es uno de los lugares más misteriosos de Galicia. Un paisaje de cuento de hadas, leyendas a caballo entre el cristianismo y el paganismo, criptas y ruinas de la antigüedad… Todo esto se une en unos pocos kilómetros cuadrados de esta parroquia del municipio de Allariz (Ourense). Y todo nace de una historia que ocurrió, o eso dicen, hace 2.000 años.

La tradición cuenta que en el siglo II vivía en este lugar la hermosa Mariña, hija de un gobernador romano de Gallaecia que, como tal, tenía por dioses los del panteón pagano imperial. Pero Mariña, influenciada por la esclava que la había criado, se convirtió al cristianismo. El padre, escandalizado, la repudió. Viviendo lejos de casa, otro alto funcionario romano de nombre Olibrio se encaprichó de ella. Ante la negativa de Mariña a ceder a sus insinuaciones, Olibrio le dio tormento e incluso la quemó en un horno subterráneo al pie del castro de Armeá. Mariña se salvó por intervención divina: en el último instante, San Pedro abrió con el bastón un agujero en el techo del horno para que la moza escapase, solo para que finalmente los romanos le cortasen la cabeza. La testa de la chica rebotó tres veces en el piso, repitiendo la palabra “creo” y haciendo brotar con cada golpe un manantial.

La historia es un tanto truculenta, pero lo bueno para el viajero es que los lugares del mítico martirio pueden visitarse hoy dando apenas un paseo desde la preciosa iglesia de Santa Mariña de Augas Santas. En el templo, con un precioso rosetón románico, se conservan las reliquias de la joven. Alrededor hay varios edificios muy antiguos e interesantes. Uno de ellos es el viejo pazo de verano del obispo de Ourense, que guarda en el interior la primera de las fuentes atribuidas a la decapitación de Mariña. Una segunda brota detrás de la cabecera de la iglesia.

Aldea abajo se toma el camino hacia el castro de Armeá, una senda hecha con grandes bloques de piedra y rodeada de robles. A medio trayecto se llega a la más misteriosa de las localizaciones: la inacabada basílica de la Asunción. En el siglo XIV las obras de este edificio quedaron incompletas por razones que se desconocen, aunque se atribuyen al ocaso de la orden de los Templarios, promotora de la obra. Debajo de los desnudos muros se encuentra otro secreto, no apto para corazones sensibles: se puede acceder al ‘forno da Santa’, el horno de la Santa, una cripta húmeda y oscura en la que según la tradición fue abrasada Santa Mariña. Es en realidad una construcción prerromana, probablemente un templo o unos baños.

El camino continúa a través el monte y pasa por las “pioucas da Santa“, las “pozas de la Santa”, dos excavaciones rectangulares en las que Mariña se refrescó después del tormento y probablemente viejas prensas para hacer aceite. Al final del recorrido se encuentran las excavaciones de Armeá, un castro que debió tener grandes proporciones.

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