El mirador de la Virxe da Rocha, en Baiona

No es Baiona una localidad precisamente escasa de atractivos. Su castillo, convertido hace ya muchos años en Parador Nacional, recuerda que esta fue una villa con una enorme importancia en el Medievo y en la Edad Moderna y una reproducción de una de las carabelas de Colón, La Pinta, permanentemente atracada en el puerto, recuerda que este fue el primer lugar de Europa que recibió noticias de la existencia del Nuevo Mundo.

Sin embargo, al oeste de la localidad se levanta un monumento mucho más moderno que tampoco conviene olvidar: se trata de la Virxe da Rocha (Virgen de la Roca), un curioso mirador artificial de quince metros de altura proyectado por el que probablemente fue el mejor arquitecto gallego de la primera mitad del siglo XX, el porriñés Antonio Palacios.

La Virxe da Rocha es una imponente escultura de piedra que representa a la Virgen María sosteniendo en la mano derecha una lancha. El gran atractivo del monumento es que a esta barca se puede acceder desde el interior de la construcción, ascendiendo una estrecha escalera de caracol. Para esto hay que pagar una entrada simbólica y aguardar el turno, puesto que el paso es necesariamente estrecho. La espera merece la pena, ya que desde la barca se contempla una espectacular vista de las rías del sur de Galicia, con la barra de arena de la playa de Ladeira a la derecha y, al frente, los arenales del municipio de Nigrán y las Illas Cíes.

La escultura-mirador fue inaugurada en 1930. La proyectó, como quedó dicho, Antonio Palacios Ramilo (O Porriño, 1874-Madrid, 1945). Arquitecto muy destacado primero, de un modernismo de inspiración vienesa y después del regionalismo, fue autor de varias obras importantes en Galicia, como el muy cercano Templo Votivo del Mar en Panxón, la casa consistorial de su localidad natal o el Teatro García Barbón en Vigo. Pero Palacios es recordado sobre todo como uno de los creadores de la imagen moderna de Madrid. De sus diseños salieron edificios tan emblemáticos como la Casa Consistorial de Madrid, el Hospital de Maúdes, el Círculo de Bellas Artes o la sede del Instituto Cervantes. En un nivel más popular, fue el autor del clásico logotipo en rombo del Metro de la capital española.

La construcción de la Virxe da Rocha no estuvo exenta de complicaciones. Aunque la primera piedra se colocó en 1910, la falta de dinero impidió que se abriese durante dos décadas. Para finalizarla, sus promotores tuvieron que recurrir a suscripciones populares e incluso a la representación de una obra lírica el Madrid: los beneficios obtenidos con la venta de entradas se destinaron a la edificación. A la gran estructura de granito ideada por Palacios se le añadieron varios detalles que acentúan la sensación de equilibro de la pieza: la cara y las manos de la Virgen están esculpidas en mármol blanco y son obra del artista Ángel García, mientras que la corona está hecha de material cerámico.

Cualquier época es buena para subir a la Virxe da Rocha de Baiona. Su momento de mayor concurrencia es probablemente el último domingo de agosto, con la celebración de una romería en su entorno, en el que hay un merendero con mesas y bancos de piedra. La Virgen está en un desvío de la salida de Baiona hacia A Guarda, y continuando por la carretera que le da acceso se sube al Monte da Groba, divisoria de un territorio delimitado por la ensenada de Baiona al norte, el río Miño al sur y el Océano Atlántico al oeste.

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