El magosto

Es imposible negar el encanto que, por sí mismo, tiene el otoño… pero es que si además hablamos del otoño gallego, el encanto va más allá.

Hoy hablaremos de una de esas tradiciones otoñales de nuestra tierra que hace que, cada año, todos estemos esperando con ganas esta época: el magosto.

Se trata de una fiesta con gran tradición en el norte de la Península Ibérica en la que las castañas y el fuego son los grandes protagonistas. Se suele celebrar en las dos primeras semanas del mes de noviembre y, en estas reuniones, cánticos, bailes, cuentos y juegos populares suelen acompañar la degustación de este manjar.

Y es que si ya solo el olor de las castañas asadas es irresistible, el sabor es un auténtico regalo de la naturaleza. Es por ello que el magosto se llena de gente que, cucurucho humeante en mano, quiere celebrar el final del verano y el inicio de los meses fríos.

Aunque su origen se debe al deseo de las gentes de los pueblos de celebrar que la cosecha había llegado a su fin, lo cierto es que hay quien atribuye a esta fiesta un origen mucho más mágico. Ya se sabe: en Galicia tenemos leyendas para todo. Para eso, también. El caso es que cuentan que este fruto simboliza el alma de las personas fallecidas y que para liberar un alma del purgatorio, durante la celebración del magosto había que echar al fuego una castaña y comerla después. El escritor Manuel Murguía ya asociaba en sus escritos este fruto con la muerte y el vino nuevo con el paso a otra vida. Quién sabe…

Lo cierto es que estamos ante una tradición profundamente arraigada en Galicia. Y no es de extrañar, ya que esta es una tierra llena de castaños.

A propósito de esto, y como curiosidad: ¿Sabes de dónde procede este árbol? Fueron los romanos los primeros que los trajeron a Galicia y, además de ocupar rápidamente toda la comunidad, lo cierto es que el clima y la tierra favorecieron a este tipo de plantaciones, convirtiéndolas en una de las más productivas. Tanto, que durante años las castañas formaban parte importante de la alimentación de los gallegos, perdiendo algo de importancia con la llegada de la patata y otros alimentos de América.

Pero volvamos a la fiesta…

Aunque el magosto se celebra en toda Galicia, es especialmente conocido en el sur de Lugo y en Ourense. Precisamente aquí,hacen coincidir el magosto con la celebración del San Martiño, lo que ha hecho que recibiese el distintivo de Fiesta de Interés Turístico de Galicia.

Por lo demás, poco o nada ha cambiado esta celebración con el paso de los años…

Inicialmente, al menú de castañas asadas de esta fiesta se sumaban los chorizos del país y el vino de la nueva cosecha y, además, se celebraba en el monte. Hoy en día se celebra en casas particulares o en cualquier otro lugar.

Pero esos, al final, son detalles de poca importancia. Lo importante es celebrar y mantener la tradición.

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