Domingo Fontán y la ‘Carta geométrica de Galicia’

Domingo Fontán fue el responsable de la primera imagen concreta, científica y real que se tuvo de Galicia a través de la cartografía. Antes de la publicación de su famoso mapa topográfico a mediados del siglo XIX, el territorio ocupado por la Comunidad había sido dibujado en múltiples ocasiones, pero nunca con aquel
grado de detalle y de exactitud. La tarea le llevó a Fontán largos años, pero le garantizó un lugar de honor en la memoria cultural gallega y un sitio en el Panteón de Gallegos Ilustres.

De hecho, los restos de Fontán (Portas, 1788-Cuntis, 1866) fueron enterrados en 1988 en este lugar, situado en la iglesia del monasterio de San Domingos de Bonaval en Compostela. El ilustrado pontevedrés comparte espacio, pues, con lo más afamado de la intelectualidad gallega: Rosalía de Castro, Alfredo Brañas, Francisco Asorey, Castelao o Ramón Cabanillas reposan también en estas estancias, lugar de memoria de los hechos de los gallegos más destacados.

Domingo Fontán nació en el fértil valle de Portas¸ muy cerca de Caldas de Reis (Pontevedra), dentro de una familia acomodada. Después de estudiar Filosofía, Ciencias y Teología en Santiago, se hizo profesor en la entonces única universidad que existía en Galicia. En 1817 comenzó a trabajar en la que sería su obra magna: medir y fijar sobre un mapa todo el territorio gallego en la que sería conocida como Carta geométrica de Galicia. No finalizaría hasta 1834.

Hay que hacer un esfuerzo para recrear la dureza de los trabajos que debió pasar el ilustrado Fontán para sacar adelante el proyecto. Recorrió Galicia de norte a sur, de este a oeste, durante cerca de dos decenios, a pie muchas veces, a caballo o en carro en otras, llegando a territorios que aún hoy son de difícil acceso, armado con las herramientas de medición de la época y haciendo frente en alguna ocasión a las reticencias de los paisanos.

“Levantada y construida en la escala del cienmilésimo por el Doctor Domingo Fontán”, como reza su cartela, la Carta aún tendría que pasar por más vicisitudes antes de convertirse en el símbolo que hoy es. Después de que el autor la presentara en 1834 a la entonces reina regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, la impresión tardaría en finalizarse una década más. Sólo fue en 1845 que salió de París dispuesta a iluminar la mente de al menos unos pocos ciudadanos con la curiosidad y los posibles suficientes. Hoy existen copias en varias instituciones gallegas y contemplarlas es un placer para la vista gracias al detalle que el autor alcanzó en su día.

Fontán, que falleció en el balneario de la muy próxima localidad de Cuntis, fue de todo en el último trecho de su vida: diputado liberal por Pontevedra en Madrid, propietario de una de las primeras fábricas de papel de Galicia, diseñador de la vía férrea entre Compostela y Carril, la primera que vertebró el territorio… en la que fue su casa, en Porta do Conde, en Portas, aún es posible ver una inmensa placa de mármol en la que se recuerdan las contribuciones que hizo al progreso de la tierra en que vivió.

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