Cuatro miradores para gozar de Compostela

Dicen que desde las alturas es desde donde mejor se aprecia la hermosura de las ciudades. Aquí van cuatro localizaciones de la comarca de Compostela en las que se puede contemplar la ciudad o las tierras que la circundan.

Monte Pedroso
Este es el mirador más popular para observar la ciudad de Compostela bien de cerca. Se encuentra en la zona norte de la ciudad y se puede acceder, desde el centro de Santiago, atravesando el muy histórico barrio del Carmen y afrontando después unos pocos kilómetros de subida en los que es fácil encontrar a ciclistas que entrenan en sus rampas. En la base, el Pedroso acoge el parque de la Granxa do Xesto, con amplios prados, parque y cafetería para pasar una tarde de buen tiempo. En lo alto, la vista es probablemente la mejor que se puede tener: con la Catedral en el centro, Santiago resplandece ocupando el valle, con el telón de fondo de la imponente figura de la Cidade da Cultura en segundo término y, más allá, el Pico Sacro.

Monte de Deus
Otro balcón sobre la ciudad poco visitado y que presenta una vista de Compostela muy diferente de la habitual. El Monte de Deus es un mirador situado en la zona norte de la ciudad, en las alturas del barrio de Guadalupe y de Vite, arreglado hace unos pocos años para poder gozar de una panorámica distinta. Desde cualquiera de las dos plataformas de que dispone se percibe bien el centro, con todos sus edificios históricos coronando el promontorio de la antigua Libredón, en especial la mole de San Francisco y el monasterio de San Martiño Pinario. En primer término, los barrios del norte.

Monte do Viso
Al sur de la ciudad, el Monte do Viso aproxima la perspectiva que los peregrinos tienen de la ciudad cuando llegan al Monte do Gozo. De hecho, esta elevación se encuentra entre este punto y el centro de Compostela, justo por encima de la Ciudad de la Cultura. Hay que llegar por un camino de piedras muy empinado y en la cima no hay más infraestructura que un vértice geodésico azotado por el viento, pero la vista merece la pena.

Monte da Agrela
Un mirador poco conocido y que merece mucho la pena visitar es el de la Pena da Agrela, en la parroquia de Lampai del municipio de Teo, limítrofe con Compostela. Desde sus peñas (la subida puede hacerse en coche hasta prácticamente la cima, pero es bastante empinada) no se ve el centro de Santiago, pero sí los valles que la circundan e incluso la villa de A Estrada, al sur. La gran sorpresa llega cuando se gira el cuerpo y se enfoca la vista al suroeste: en línea recta se puede ver, imponente, toda la desembocadura del Ulla, una serpiente que acaba en la ría de Arousa. De hecho, en los días más claros es posible distinguir desde aquí la Illa de Arousa. Las elevaciones más próximas tienen mucha historia: en primer término se puede ver, por ejemplo, Castro Valente, que en tiempos contaba con un torreón de vigilancia contra las invasiones por mar.

 

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