Conxo, un barrio compostelano y hospitalario

De la misma forma que aconteció con Bouzas en Vigo, el crecimiento del núcleo urbano de Santiago de Compostela acabó por absorber un ayuntamiento que durante casi un siglo fue independiente de la capital de Galicia: Conxo, barrio al sur de la ciudad, conserva con orgullo tradiciones, edificios e historias que lo hacen merecedor de una visita por sí mismo.

Bajo el escudo con la bandera amarilla y roja de la Merced, omnipresente en el barrio, Conxo fue ayuntamiento independiente entre los años 1835 y 1925, cuando fue anexionado al de Santiago de Compostela. Era un municipio muy extenso, más aún que el de la propia ciudad, pues incluía parroquias rurales como Aríns, O Eixo o Marrozos, a un lado, y Villestro o Laraño al otro, e incluso buena parte del actual Ensache de la capital compostelana. La municipalidad gravitaba, como aún ocurre hoy, en torno a la iglesia de Nosa Señora da Mercé, que surge de una congregación monástica en el siglo XV. Los mercedarios ocuparon el convento hasta finales del siglo XIX, en que lo abandonaron por San Xoán de Poio, en Pontevedra. Del edificio original quedan en el interior los interesantes vestigios del claustro románico, en la parte trasera de la iglesia, que dan paso a otro de los puntos por los que la parroquia es bien conocida: el hospital psiquiátrico.

Porque Conxo es también un barrio muy centrado en la atención sanitaria. Además del edificios del psiquiátrico (es deliciosa la escalinata central, hecha de mármoles blancos y de Carrara magníficamente tallados), el barrio acoge el Hospital Provincial, al que acuden numerosos pacientes cada día para recibir tratamientos.

La historia de Conxo es fecunda en hechos destacados. En la parroquia se encontraba el castillo de A Rocha Forte, arrasado en el siglo XV después de un feroz asedio. Hoy pueden visitarse los restos, en proceso de restauración. También acogió la zona un episodio muy importante para la historia de Galicia, el conocido como Banquete de Conxo. Esta reunión tuvo lugar en 1856 y en ella se unieron en confraternidad estudiantes de la Universidad, trabajadores, campesinos y burgueses ilustrados. Asistieron figuras intelectuales del momento como Eduardo Pondal, que incluso preparó y recitó unos versos para la ocasión, el poeta local Aurelio Aguirre y, según se afirma, la mismísima Rosalía de Castro. El bosque en el que se celebró esta reunión, cerrado durante decenios, se abrió al público últimamente, generando un paseo continuo a la orilla del río que une Conxo con el barrio de Sar y atraviesa buena parte de la zona sureste de la ciudad.

Conxo cuenta incluso con música propia. A caballo entre la década de los noventa y comienzos de siglo funcionó en Santiago un grupo de rock psicodélico de fuerte impronta poética, formado por veteranos de las escenas del pop, del teatro y de la literatura compostelanos. Se llamaban, con mucho acierto, Psicofónica de Conxo.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *