¿Cómo vivían los romanos en Aquis Querquennis?

Parece un decorado de cine de época, pero no lo es: el campamento de Aquis Querquennis es uno de los establecimientos militares romanos mejor conservados. Está situado en el municipio de Bande, en la orilla del río Limia, y hoy se halla pegado al agua embalsada por la presa de As Conchas, lo que hace que durante algunos meses del año parte del yacimiento quede cubierto.

El campamento se estructura con todo el genio militar de los romanos, que por algo consiguieron dominar durante siglos el continente Europeo y una buena parte de Asia y de África. Se trata de un recinto de forma rectangular de dos hectáreas y media de extensión, perfectamente dividido por calles para que cada estamento dentro del ejército imperial supiese a qué atenerse. En él debieron de vivir unos 500 militares. Las excavaciones diferencian con claridad el lugar que ocupaban los barracones de los legionarios (strigium), cada uno con un espacio para unos ochenta soldados. De diseño similar en todos los casos, giran alrededor de un patio central y tienen espacios de diferentes tamaños para los mandos y la tropa corriente.

Aquis Querquennis contaba también con un cuartel principal y un hospital en el que se curaban, a la manera rudimentaria de la época, los heridos y los enfermos entre la tropa. Para poder sobrevivir dentro, los romanos almacenaban cantidades de grano en dos hórreos, y para mantener la imprescindible higiene construyeron unos baños para asearse. También se puede apreciar la planta redonda de otras construcciones básicas en el día a día: los hornos para cocer pan, base de la alimentación del ejército imperial. Completan el plano canalizaciones para recoger las aguas residuales.

El conjunto estaba rodeado de un grueso muro con entradas a cada lado, unas puertas que, reconstruidas hoy, dan la medida de la importancia del lugar. No era demasiado común que el Imperio construyese este tipo de instalaciones fijas, lo que da la medida de la importancia que debió tener para la protección del río y de la Via Nova, que unía Bracara Augusta (Braga, en Portugal) y Asturica Augusta (Astorga, en León). La cantidad de legionarios que Aquis Querquennis era capaz de albergar habla de las dificultades que debieron de tener a la hora de controlar un territorio escarpado, repleto de montes y probablemente con unos habitantes no demasiado receptivos al dominio romano. El campamento se levantó en el primer siglo de la era cristiana, siendo Vespasiano emperador, y se abandonó media centuria después. Según los arqueólogos, la Cohorte Legionaria III de la VII Legión se trasladó entonces de Gallaecia a la Dacia, en Rumanía, dejando la instalación vacía.

Para entender mejor cómo vivían los legionarios en Aquis Querquennis, el yacimiento cuenta muy cerca con un centro de interpretación moderno. Esta instalación alberga una colección permanente en la que se explica con detalle cómo fue la romanización en Galicia, incluyendo el famoso episodio sucedido en este mismo río Lima, conocido por los romanos como el “río del olvido”. Según narra la leyenda, su comandante, Décimo Junio Bruto, debió cruzar la corriente primero y luego ir llamando uno por uno a los soldados para demostrarles que atravesar el Limia no suponía perder para siempre los recuerdos.

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