Casas de pescadores en Muros

Es uno de los cascos históricos más hermosos y bien cuidados de Galicia y, a la vez, uno de los secretos mejor guardados de la comunidad. Dividiendo los terrenos marítimos entre la Costa da Morte y dando comienzo hacia el sur a las Rías Baixas, Muros es una de las villas más agradables en las que pasear y sorprenderse. Tomar algo a la sombra de un edificio noble, comer bajo los arcos de una vieja casa marinera o descubrir los trazos de un modesto modernismo son placeres de los que se puede gozar en esta localidad costera.

Porque Muros es un pueblo totalmente volcado en el mar. Construido en la ladera de un monte, en una ensenada natural dentro de la ría de Muros y Noia, desde tiempos inmemoriales los buques han buscado aquí abrigo a la furia el Atlántico. Se cuenta que fue fundada en el siglo XIII por el rey Sancho IV, y de la época es la iglesia parroquial de Santa María do Campo. La portada es la original, románica. El interior, que data ya del XV, es realmente apreciable: edificado en el denominado estilo gótico marinero, llama la atención por su espacioso interior, iluminado por un rosetón y ventanas de arcos apuntados.

Muros fue declarado Conjunto Histórico en 1970 precisamente por la fidelidad con que conserva la trama urbana medieval y marinera. Una actividad imprescindible para quien la visita es perderse por el casco viejo. No es difícil: las calles estrechas, los callejones sin salida, las plazas luminosas se suceden de la forma en que siglos han ido disponiendo. Por fortuna, es muy sencillo virar hacia el mar y encontrarlos. La parte de la villa que da al puerto se caracteriza por los arcos propios de las viviendas marineras, que en Muros son casi siempre apuntados y soportan uno o dos pisos con balcones corridos o forjados.

Esparcidas por la zona vieja hay varias edificaciones de principios del siglo XX en las que se aprecia la huella modernista: galerías, ventanas torneadas, fachadas de cines, el Mercado y detalles en las portadas contrastan vivamente con la sobria arquitectura religiosa de las varias iglesias de que dispone la localidad. El puerto es omnipresente, y sus instalaciones prácticamente rodean el caso urbano. Así, las tareas de los marineros son parte del espectáculo diario que se vive en este lugar.

Muros es la capitalidad de un ayuntamiento que vivió tradicionalmente del mar y que ahora recibe, sobre todo en temporada estival, a cientos de turistas, atraídos por las espectaculares playas de la costa. Esteiro, Louro, Serres… Cada una de estas pequeñas localidades se aprieta entre la concurrida carretera y los arenales, bien resguardados del oleaje. La traza del paisaje puede divisarse muy bien subiendo a los puntos más altos del término municipal, alrededor del monte de Paxareiras, donde el impenitente viento hace girar las aspas de los molinos de viento.

Aunque, para molinos, los de mareas, que aquí tuvieron un momento de gran desarrollo hace algo más de cien años. En Serres uno de ellos, conocido como Pozo do Cachón, ha sido restaurado para dar a conocer el funcionamiento de estas instalaciones, diseñadas para aprovechar la fuerza del agua en las desembocaduras de los ríos al mar.

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