Campamentos militares, los otros vestigios de la romanización de Galicia

La huella de la presencia romana en Galicia es visible a lo largo y ancho de toda la comunidad a través de monumentos y yacimientos arqueológicos diversos. Desde la Muralla de Lugo hasta los miliarios que marcaban las distancias de las calzadas romanas pasando por restos de termas, villas y otras construcciones forman un valioso patrimonio que nos revela la importancia de una etapa marcada también por la ocupación militar. Así lo atestiguan los numerosos campamentos que las legiones romanas construyeron por toda Galicia para asegurar el control del territorio y de la población castrexa. Algunos de ellos ya nos han desvelado algunos de sus secretos y muchos otros aguardan aún el momento de sacar a la luz diversos fragmentos de la historia de esta tierra.

 

Aquis Querquennis

Bande

Se cumple ahora un siglo de las primeras excavaciones llevadas a cabo en este campamento situado en el corazón del parque natural Baixa Limia-Serra do Xurés. Sus orígenes se remontan al comienzo del primer milenio y a los trabajos de construcción de la Vía Nova, o Vïa XVIII, la calzada romana que unía Bracara Augusta y Asturica Augusta. Ocupa una extensión de alrededor de 2,5 hectáreas y además de las instalaciones para acoger a los militares, el yacimiento incluye una mansión que servía como espacio de alojamiento para los viajeros que pasaban por el lugar y una zona termal. La construcción del embalse de As Conchas a mediados del siglo pasado propició que el lugar quedase bajo las aguas, pero en los años 70 se reanudaron las excavaciones y comenzó el proceso para ponerlo en valor. Declarado Bien de Interés Cultural en el año 2018, el recinto está considerado como el campamento más extensamente excavado, investigado y monumentalizado de su tipo en toda la Península Ibérica. Pasear entre sus muros permite imaginar cómo vivían los integrantes de la unidad militar que lo ocuparon (probablemente, alrededor de medio millar de soldados vinculados a la Legio VII Gemina) y aunque su vida útil no fue muy extensa (entre los siglos I y II del primer milenio) su huella y su importancia son enormes. El Centro de Interpretación y el museo construidos en sus inmediaciones constituyen la inmejorable puerta de entrada a un lugar único.

 

A Ciadella

Sobrado

Varios siglos antes de que los monjes se instalasen en el municipio coruñés de Sobrado iniciando una relación tan intensa que los ha acabado por ligar, al menos extraoficialmente, a la propia denominación del ayuntamiento, los romanos descubrieron ya la importancia de este enclave y decidieron instalar allí el otro gran campamento visible hoy en día en Galicia. Situado en las inmediaciones de la vía que unía Brigantium y Lucus Augusti, la Vía XX, el recinto albergó a los miembros de la Cohors I Celtiberorum, que previamente habían estado acuartelados en el norte de África. Los expertos sitúan su estancia en Sobrado entre comienzos del siglo II y mediados del siglo IV. Las excavaciones realizadas desde el año 1934 han sacado a la luz parte de las estructuras del recinto así como numerosos materiales (cerámicas, monedas, vidrios y otros objetos diversos) que han permitido a los investigadores imaginar cómo era la vida entre sus muros. El campamento ocupaba una superficie de 2,4 hectáreas y estaba protegido por una muralla y un foso, y por varios puestos de vigilancia situados en sus alrededores. Tras la marcha de los romanos tuvo una segunda etapa de ocupación por parte de la población civil antes de la finalización del primer milenio. En la actualidad constituye, junto con el monasterio de Santa María y la laguna artificial construida por los monjes, el principal atractivo turístico y patrimonial del municipio de Sobrado.

 

O Penedo dos Lobos

Manzaneda

A Ciadella y Aquis Querquennis son los dos campamentos ya excavados (parcialmente) en Galicia que permiten al visitante contemplar parte de sus estructuras y pasear por el interior de los muros en los que vivieron los romanos hace casi dos milenios. Pero en la comunidad existen otros recintos ocultos por el paso del tiempo y la acción de la naturaleza que también están comenzando a mostrarnos otras imágenes del pasado. Es el caso del yacimiento situado en O Penedos dos Lobos, en el municipio ourensano de Manzaneda, que según los primeros estudios realizados sobre el terreno podría ser más antiguo que los dos campamentos ya citados. Las excavaciones realizadas en los últimos años en este lugar situado en una zona montañosa próxima a la estación de invierno de Cabeza de Manzaneda han permitido a los expertos del grupo de investigadores Romanarmy.eu en colaboración con el CSIC concluir que se trataría de la presencia militar romana más antigua documentada en Galicia, puesto que se remontaría ya al siglo I a.C. Se confirmaría así que este territorio podría no haber permanecido al margen de las guerras cántabro-astures, tal como se había pensado hasta ahora. 

 

Y además…

Los últimos estudios realizados gracias a las nuevas técnicas de teledetección han permitido identificar más de una decena de campamentos romanos en otros puntos diversos de toda Galicia. Cova do Mexadoiro (Trazo), Coto do Rañadoiro (Carballedo), A Cortiña dos Mouros (Cervantes), Santa Baia (A Laracha), O Cornado (Negreira), Monte da Medorra y Monte da Chá (Láncara), A Penaparda (A Fonsagrada), O Monte de Ventín (Pol) y Cabeza de Pau (Petín) son algunos de esos asentamientos que aún guardan un pedazo del pasado por descubrir.

 

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