Caminando de Ribadeo a la Illa Pancha

Ribadeo es la localidad más al este de la costa de Lugo. Histórica y muy bien comunicada, es un lugar ideal para pasar el día caminando junto al mar. La más popular de las rutas que parten de la villa es la que lleva al faro de Illa Pancha, atravesando el parque de O Cargadoiro.

Lo propio es ir haciendo camino desde el mismo puerto de Ribadeo, ladera abajo del centro de la villa. La llamada Carretera del Faro va bordeando la costa en el último tramo del río Eo. Durante todo el trayecto nos observarán las acumulaciones urbanas de Castropol y Figueras, en la parte asturiana de la ría. El Eo es un río corto que hace frontera entre Asturias y Galicia, fiero y escarpado en su tramo alto, pero calmado cuando se acerca al Cantábrico. La muestra es este entrante del mar en la tierra, utilizado desde tiempos antiguos para refugiar en él a las embarcaciones de la habitual furia oceánica.

Hasta no hace tanto tiempo, atravesar la ría sólo era posible moviéndose tierra adentro, hasta el más estrecho paso natural de Vegadeo, un tramo que bien merece una visita por sí mismo. Todo cambió con la construcción del gran Puente de Os Santos, que pasar justo por encima de la Carretera del Faro. Abierto en 1987 y últimamente desdoblado para acoger los cuatro carriles de la autovía, su construcción modificó por completo la forma de moverse en la comarca. Justo antes se pasar por la pequeña capilla de San Miguel.

Muy poco después se encuentra el pequeño parque de O Cargadeiro. El nombre remite a la construcción principal de la zona, que al visitante poco avisado le parecerá algo así como un puente metálico que se adentra en la ría pero que nunca fue rematado. No es así: se trata del lugar en el que se cargaban los barcos con mineral llegado desde las minas de Vilaodriz, monte arriba. Era principalmente hierro con lo que se comerciaba desde estas tierras, y durante la primera mitad del siglo XX funcionó un ferrocarril que bajaba la producción desde la mina, en el término municipal de A Pontenova, hasta Ribadeo. En la zona se habilitaron varios paneles para explicar cómo se efectuaba la carga, directamente sobre los barcos situados debajo de la instalación industrial.

Un paso más allá se encuentra otro pedazo de historia de la villa de Ribadeo y de todo el este de Galicia: el Fuerte de San Damián. Se trata de una batería militar de principios del siglo XVII que tenía como cometido proteger la entrada natural de la ría del Eo y las villas a ambas orillas. Situada en un enclave estratégico, fue atacada en varias ocasiones. En la actualidad se puede visitar el interior.

Ya queda menos de un kilómetro para llegar al destino de la ruta, y se pasa muy rápido mientras el caminante se fija en las vistas sobre el océano, la costa asturiana y las caprichosas formas que las olas han impreso sobre la costa. En esta zona la roca es blanda, a diferencia del granito que domina la mayor parte del litoral gallego, y al ser batida por el mar forma salientes en forma de agujas y arcos de los cuales los más famosos son los de la muy próxima playa de As Catedrais.

Finalmente, tras una curva en el terreno, aparece el pequeño faro de Illa Pancha, pintado de blanco y azul y deliciosamente recortado contra el cielo. En los últimos tiempos fue acondicionado como establecimiento hostelero y las vistas realmente buenas son las que se captan desde el mirador inmediatamente superior. Desde la plataforma puede verse la amplia bahía que forman la costa este de A Mariña de Lugo y su correspondiente del Occidente asturiano.

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