Bouzas, un barrio vigués de moda y con historia

Todas las grandes ciudades son, en el fondo, la unión de varias villas más pequeñas que se han ido sumando al núcleo principal. Vigo no es una excepción: el enorme crecimiento que experimentó al calor de la industrialización del siglo XX hizo que la urbe se anexionase gran número de parroquias que un día estaban separadas del centro por prados y campos de labor, y que hoy están plenamente integradas en la trama urbana. Casi todas conservaron un carácter especial, y una de las más orgullosas de su pasado es la de Bouzas, que, además, fue ayuntamiento independiente hasta hace poco más de un siglo.

La vista desde el mar de la vieja Bouzas declara rápidamente su calidad de villa por derecho propio: casas marineras bajas lamiendo la orilla del océano, un campanario antiguo presidiendo la imagen… Hasta 1904 y tras medio milenio de independencia administrativa, Bouzas fue un municipio distinto, centrado en la industria del mar y, a lavista de las muchas casas burguesas que se conservan alrededor de la iglesia de San Miguel, uno muy próspero.

Es precisamente alrededor del templo donde se concentra el atractivo histórico de Bouzas. La iglesia de San Miguel tiene raíces en el siglo XVI. En origen estaba enclavada prácticamente a la orilla del océano y a sus espaldas creció la antigua parroquia. Las casas marineras que hoy se pueden contemplar caminando por el paseo marítimo hacen prueba de aquella época en la que aquí se concentraba una parte muy importante de la pesca tradicional de la ciudad. La construcción del puerto vigués y las posteriores ampliaciones del muelle modificaron sustancialmente la percepción que hoy se tiene de Bouzas, aunque las calles más viejas entre el mar y la alameda Suárez Llanos siguen teniendo sabor antiguo.

Y también sabor moderno: muchos de los edificios que se conservan, levantados entre el XIX y el XX, acogen hoy establecimientos de hostelería que pasan por estar entre los mejores y más innovadores de Vigo. El tapeo es religión en Bouzas, y el visitante puede pasar un día fantástico recorriendo la playa urbana, las calles y las terrazas, degustando las propuestas más tradicionales y, al lado, recetas contemporáneas que triunfan con mucha frecuencia en concursos de pinchos a nivel autonómico. En muchos de los establecimientos estarán encantados de contar la historia del local: preguntad y veréis que donde hoy hay un restaurante, en tiempos trabajó un carpintero o se almacenó sal para conservar los productos del mar. Merece también la pena perderse por los pasillos de la plaza de abastos o visitar el comercio tradicional, que resiste en este lugar en el que, como dicen sus habitantes, uno está en Vigo sin estar en Vigo. En Bouzas se celebran, además, varios mercados que están entre los más populares de la ciudad.

Barrio de pescadores, primero, y de astilleros e industrias, después, Bouzas luce además el orgullo de contar con uno de los equipos de fútbol más antiguos de Galicia, el Club Rápido de Bouzas, ya con un siglo de existencia a sus espaldas.

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