A Rocha Forte, un castillo desconocido a las afueras de Compostela

Hay a las afueras de Santiago de Compostela un castillo que durante siglos estuvo olvidado. Y no era un castillo cualquiera: el de A Rocha Forte fue, probablemente, el más grande de Galicia de su tipo, y tenía como misión proteger tanto el Camino Portugués como al inquilino de la silla episcopal en la ciudad del Apóstol.

La importancia de A Rocha Forte es aún hoy fácilmente explicable por su ubicación. Está situado en un cruce de caminos que todavía en esta época es de los más transitados de la ciudad, en la salida sur hacia Pontevedra y las rías. Sin embargo, tan formidable construcción no es fácil de ver a simple vista y, durante cientos de años, fue poco más que un recuerdo incluso para los habitantes de la ciudad. En los últimos años las excavaciones se han sucedido y las ruinas de la fortaleza han revelado una historia apasionante de batallas y, también, de enorme violencia.

Construido en el siglo XIII y ampliado en el XIV, desde A Rocha Forte se vigilaban las mercancías que llegaban desde los puertos cercanos a Santiago (Padrón, Noia, Pontevedra…) y se cobraban los correspondientes aranceles. El edificio llegó a tener cuatro pisos y unas formidables defensas. La razón era su uso por parte de los arzobispos como refugio en caso de revuelta de los siempre bulliciosos compostelanos. Sin ir más lejos, el famoso Berenguel de Landoira, responsable de la construcción de la torre del reloj que se conoce con su nombre, tuvo que recluirse allí a principios del siglo XIV cuando los santiagueses se rebelaron contra su nombramiento. Sibilino, llamó a los líderes revolucionarios a parlamentar a A Rocha Forte y allí, poco diplomáticamente, los ejecutó.

En 1467, durante la Guerra Irmandiña, el castillo fue asediado, tomado y arrasado. Una visita al actual recinto recuerda la enorme crueldad de aquella confrontación, en consonancia con las prácticas de la guerra medieval. Dentro de lo que queda del castillo (la traza de los muros es perfectamente visible tras las excavaciones) se pueden contemplar gran cantidad de piedras redondeadas, bolaños de hasta 150 kilos de peso que, en el siglo XV, fueron arrojados a la torre desde las colinas de los alrededores por grandes máquinas bélicas. Si a estas rocas letales les sumamos balas de paja ardiendo, animales en descomposición y otro tipo de proyectiles, entenderemos por qué A Rocha Forte fue finalmente sometida y arrasada.

El castillo fue abandonado en ese momento y, con el paso del tiempo olvidado. En el siglo XIX la vía del ferrocarril pasó por encima de una de sus alas; de esa misma centuria datan las primeras excavaciones, pero no fue hasta llegado el XXI que se procedió a su estudio y recuperación como parte de la apasionante historia de Compostela.

El castillo de A Rocha Forte se encuentra junto al llamado Viaducto de A Rocha, en la salida sur de Compostela. Es interesante visitarlo de la mano de expertos concertando visitas en la página web del recurso.

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