Xacobeo 2021, el origen de una tradición que regresa 11 años después

El 2021 será un año de celebración en el Camino de Santiago. Las rutas de peregrinación a Compostela, la ciudad del Apóstol y, por extensión, toda Galicia se convertirán en epicentro de un fenómeno de alcance mundial. El Año Santo Jubilar Compostelano, el Año Santo Jacobeo o, como es ya conocido internacionalmente, el Xacobeo ya está aquí 11 años después.

 

Ha sido una espera larga, una de las más extensas de las que fija su cadencia regular de celebraciones y que obedece a una circunstancia concreta del calendario. Solo es Año Xacobeo cuando el 25 de julio, festividad del Apóstol Santiago y día grande de Galicia, coincide en domingo, algo que ocurrió por última vez en el 2010 y que volverá a suceder en este 2021. Así viene sucediendo desde la Edad Media, aunque las luces y las sombras se entremezclan al remontarse al pasado para conocer el origen de algunos aspectos clave de la celebración.

 

El traslado de los restos del Apóstol Santiago a la Península a comienzos del primer milenio por parte de sus discípulos, su entierro y ocultación durante siglos, su descubrimiento a comienzos del siglo IX por un eremita que vio unas extrañas luces sobre un monte, y la comunicación del hallazgo por parte del obispo Teodomiro son los episodios principales del relato que explica la presencia en Galicia del sepulcro de este discípulo de Cristo y que sienta las bases del fenómeno xacobeo. Fue ya en el primer tercio del siglo IX cuando el rey Alfonso II El Casto se desplazó desde Oviedo hasta la actual Compostela para comprobar la veracidad de ese hallazgo convirtiéndose así en el primer peregrino. Aquel viaje pionero esbozó además el trazado de la que acabaría por convertirse en la primera ruta de los Caminos de Santiago: el Camino Primitivo.

 

Desde entonces, millones de personas han seguido su ejemplo encaminándose hacia Santiago y dibujando un mapa de rutas que recorre toda Europa. El Camino de Santiago se fue erigiendo de esta manera en un elemento de unión e identificación para los ciudadanos del viejo continente, y la importancia creciente del fenómeno situó a Compostela junto a Roma y Jerusalén como uno de los tres grandes centros de peregrinación de la cristiandad. ¿Pero cuándo surge la celebración del año santo jacobeo?

 

Tradicionalmente se ha atribuido a una bula concedida por el Papa Calixto II, “Omnipotentis Dispositione”, tanto la elevación de la ciudad de Santiago de Compostela a sede metropolitana en detrimento de Mérida, como el establecimiento del año jubilar cuando el 25 de julio coincide en domingo. No se han conservado copias de aquel documento fundacional, sino que es la disposición de otro papa posterior la que sustentaría esa teoría. Se trata de la bula “Regis Aeterni” dictada por Alejandro III, en la que se establece a perpetuidad el jubileo establecido por Calixto II y se reconoce la indulgencia plena a quienes peregrinan a Compostela en Año Santo. La bula de Alejandro III está datada en el año 1179 aunque diversos especialistas han sembrado dudas sobre su autenticidad y consideran que se trata de un documento elaborado entre los siglos XIV y XV con el objetivo de oficializar el fenómeno de las peregrinaciones a Compostela.

 

Sea como fuere, la decisión de vincular el Año Santo compostelano al 25 de julio dominical ha pervivido hasta nuestros días propiciando una cadencia que nos ha llevado hasta este Xacobeo 2021 y que según la tradición habría arrancado en el año 1126. Desde entonces y con una regularidad de 6, 5, 6 y 11 años (salvo alguna variación por ser año bisiesto) la iglesia compostelana ha disfrutado del privilegio de conceder el perdón a aquellos que peregrinan a Santiago y ganan el jubileo. Tres son los requisitos para poder hacerlo: visitar la tumba del Apóstol y rezar una oración, recibir el sacramento de la confesión en la propia catedral o con una antelación no superior a los 15 días, y recibir la comunión.

 

Desde la propia iglesia explican que el jubileo es algo independiente de la Compostela. Esta última es la acreditación que certifica haber peregrinado a Santiago por motivos religiosos y haber cumplido una serie de criterios en cuanto a la forma de hacerlo, como por ejemplo recorrer al menos 100 kilómetros si se hace el Camino a pie o a caballo, y 200 si se hace en bicicleta. El jubileo, sin embargo, no depende del modo en qué se llega a Santiago, sino únicamente de cumplir los tres requisitos citados con anterioridad. Del mismo modo, para obtener la Compostela no es necesario llegar a Santiago en Año Santo. Pero lo cierto es que es en años como el que ahora comienza cuando el fenómeno de las peregrinaciones a la capital gallega se manifiesta en su máximo esplendor y cuando Santiago vuelve a situarse bajo la luz del foco milenario que la alumbra como punto de referencia mundial. 

 

 

 

 

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