Tres fiestas que nos aguardarán hasta el 2022

 

 

La pandemia de la covid ha obligado a cancelar las primeras celebraciones del calendario gallego anual de fiestas de interés turístico, pero su espíritu sigue vivo y sus promotores esperan poder retomarlas en el 2022. Tres son las celebraciones que debían tener lugar en este arranque del año y desde aquí queremos rendirle homenaje recordando sus orígenes y particularidades a la espera de volver a citarnos con ellas dentro de doce meses.

 

Danza de San Sebastián

Aldán (Cangas)

Uno de los principales atractivos etnográficos del municipio pontevedrés de Cangas radica en las danzas ancestrales que se vienen repitiendo en algunas de sus parroquias desde hace varios siglos. Todos estos bailes se caracterizan por su carácter tradicional, la vistosidad de las vestimentas que portan los participantes y el hecho de haber sido declaradas de forma conjunta como celebración de interés turístico. La danza que abre el calendario es la que se celebra cada 20 de enero con motivo del día dedicado a San Sebastián en el atrio de la iglesia parroquial de Aldán. Existe constancia escrita de que ya se escenificaba a finales del siglo XVII. Diez galanes, cinco mujeres (la incorporación femenina se produjo hace medio siglo) y un guía toman parte en esta danza cuya participación estaba ligada en tiempos pasados a promesas religiosas para lograr alguna sanación. La sobria vestimenta de los hombres (traje negro con una banda púrpura) contrasta con el colorido de las mujeres, que adornan sus vestidos con un mantón de manila y portan en sus cabezas sombreros con decoración floral.

 

Festa dos Fachós

Castro Caldelas

Declarada de interés turístico hace poco más de un año, la Festa dos Fachós de Castro Caldelas (provincia de Ourense) también está ligada en el calendario a San Sebastián, aunque en este caso la celebración arranca el 19 de enero, en la tarde noche de la víspera de la jornada dedicada a ese santo. No existe unanimidad con respecto a sus orígenes, pero una de las tesis más extendidas la relaciona con un antiguo culto celta al sol, de la misma manera que lo hacen celebraciones similares de municipios como Taboada. Los fachós que le dan nombre son las antorchas que son llevadas en procesión por los vecinos siguiendo una antorcha principal de grandes dimensiones y la imagen del santo, confeccionada también con paja. La comitiva parte del atrio de la iglesia para recorrer el casco viejo de esta localidad presidida por su fortaleza iluminando sus calles y contagiando el ambiente festivo a todos sus habitantes. Ya de regreso en el punto de partida, todas las antorchas son quemadas en una gran hoguera. La presencia del santo responde al igual que ocurrió con otras muchas celebraciones paganas antiguas a un intento por cristianizar el festejo, aunque el tono lúdico ha pervivido e incluso se ha intensificado en los últimos años, puesto que los actos proseguían hasta altas horas con degustaciones gastronómicas y música.

 

Festa do Botelo

O Barco de Valdeorras

Este año, por primera vez desde que fue instaurada hace ya dos décadas, la Festa do Botelo no acudirá a su cita anual, pasado el ecuador del mes de enero, con los vecinos y visitantes de O Barco de Valdeorras, pero a buen seguro que este sabroso producto cárnico volverá a reinar estos días en muchos hogares de ese municipio ourensano. Se trata de un embutido reconocido con una indicación geográfica protegida en la que se establece que debe estar compuesto por un mínimo de un 70 % de costilla, junto con cueros de piel, magro, y huesos diversos, y todo ello debidamente condimentado, ahumado y curado. Aunque es un producto presente en otros municipios de las provincias de Ourense y Lugo, en O Barco presumen con especial orgullo de él hasta el punto de haber convertido en lema de su celebración desde su primera edición la expresión “Do mar o mero, e do Barco o botelo”. Y a la llamada de esta fiesta cuyo acto central es una comida multitudinaria han acudido a lo largo de estos 20 años miles de personas no solo de la capital de Valdeorras, sino de toda la comarca y de otros muchos puntos de la provincia de Ourense y del resto de Galicia. En los últimos años, la fiesta había crecido además con celebraciones previas en ciudades como Vigo y A Coruña, que al igual que la fiesta matriz han tenido que ser aparcadas en esta ocasión. Pero el botelo volverá a reclamar su reinado gastronómico en O Barco en el 2022 para gozo de los paladares.

 

 

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