El Samaín revive en Galicia 

La estrecha y particular relación de Galicia con la muerte se deja ver en muchas manifestaciones patrimoniales y etnográficas de nuestra tierra, y cobra especial relevancia llegada esta época del año, en la que se encadenan las celebraciones de Todos los Santos y Difuntos. Son días para regresar a los cementerios y recordar a los amigos y parientes fallecidos, pero también para recuperar una tradición que se remonta un par de milenios atrás en el tiempo y que evidencia los lazos de Galicia con otros pueblos celtas: el Samaín.

 

La propia palabra arroja ya algunas pistas sobre la antigüedad y el origen de esta celebración, puesto que según algunas interpretaciones sería el resultado de unir los vocablos gaélicos para fin y verano, aunque también hay quien la relaciona con la palabra asamblea. En lo que no parece haber discusión es en el hecho de que se trata de un festejo antiguo y de origen pagano que fue llevado a Estados Unidos por los emigrantes irlandeses sentando las bases del Halloween. En Galicia, en los últimos años, el Samaín ha sido objeto de un proceso de recuperación y reivindicación para contrarrestar precisamente el creciente influjo de la fiesta norteamericana.

 

Rafael López Loureiro, profesor en Cedeira, fue el precursor de esta puesta en valor de la tradición autóctona gallega hace ya más de 30 años buscando sus vestigios y raíces por toda la comunidad e impulsando junto al movimiento asociativo la recuperación en su localidad. Poco tiene que ver aquella celebración original con la costumbre americana de disfrazarse, aunque hay quien sí ha hallado evidencias de la práctica del truco o trato en viejas prácticas druídicas. Y en muchos puntos de la Galicia rural la población mayor recuerda aún prácticas que enraizarían directamente con los ritos primigenios y en las que ya se puede apreciar un acercamiento a la muerte desdramatizado y abierto incluso al humor en el que están presentes bromas con el objetivo de asustar. También se han identificado en diversos lugares de Galicia ritos como el de vaciar y esculpir calabazas o en algún caso, o costumbres como no recoger la mesa tras la cena de la noche de Difuntos para permitir que el alma de algún pariente pudiese alimentarse y encender hogueras esa misma noche para guiar sus pasos hacia el más allá.

 

El Samaín ha revivido con fuerza en los últimos años gracias al impulso de la comunidad educativa, el mundo asociativo y las autoridades locales. La celebración se ha extendido por toda Galicia y las convocatorias de actividades tanto el 31 de octubre (día propio de la celebración) como en las jornadas inmediatamente anteriores como posteriores se cuentan ya por decenas. En muchos casos los actos irán de la mano de otra de las citas tradicionales que el calendario nos ofrece en esta época del año, los magostos, de tal forma que las castañas estarán muy presentes. Y los disfraces, pese a la oposición de los más puristas que siguen viendo en esta práctica una concesión al Halloween, volverán a reinar en todas ellas.

 

Así que si tienes ganas de disfrutar de un velada terroríficamente divertida no tienes más que buscar el Samaín más cercano y sumarte a la fiesta.

 

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