Un día en el Parque de la Naturaleza del Río Barosa

A unos 20 minutos de Pontevedra, en el municipio de Barro, se encuentra el Parque de la Naturaleza del Río Barosa. A pesar de la belleza de sus paisajes, es un lugar poco conocido al que se puede acudir en cualquier época del año. Con todo, el verano es una estación ideal en la que ocupar un día libre para evadirse paseando por lugares como este. De hecho, es en estas época cuando el volumen de agua que trae el río desciende permitiendo que uno de los grandes atractivos del lugar, su cascada, se convierta en un espacio para el baño y el disfrute: las pequeñas pozas que se forman sirven de piscinas para los más pequeños, mientras que los desniveles de piedra se convierten en improvisados toboganes para sus mayores. 

 

La naturaleza y la etnografía se conjugan en este parque convirtiéndolo en un espacio en el que disfrutar de una jornada en familia, hacer algo de deporte practicando senderismo o sumarse a las actividades en grupo promovidas por el ayuntamiento y que requieren inscripción previa. Entre ellas se encuentra una ruta guiada por la zona y una visita a los molinos y al taller de pan que perviven en la zona como muestra de la importancia que el lugar tuvo en el pasado. Para los momentos de descansar y de reponer fuerzas, los visitantes disponen un área recreativa y de dos taperías en las que resulta conveniente reservar con antelación porque suelen tener mucha demanda. 

 

La ruta del sendero de los molinos de Barosa recorre el parque completo por una de las orillas del río y vuelve al comienzo por la otra para visitar 17 de estas construcciones tradicionales levantadas para aprovechar la fuerza del agua en la molienda de cereales como la avena, el maíz o el trigo. Cuenta con una serie de paneles que sirven para informar de la dificultad y duración del trayecto y existe una placa que indica que el lugar fue también escenario de algún episodio histórico: en el año 1809 se produjo un enfrentamiento durante la Guerra de la Independencia. Otro de los puntos fuertes de la ruta es que es apta para personas de todas las edades. Cuenta con puentes y bancos para hacer más llevadero el trayecto y poder contemplar el paisaje que rodea los márgenes del río. Este, desciende por varias fervenzas salvando un desnivel de 60 metros y a sus orillas van apareciendo los distintos molinos.

 

En la parte baja del parque hay una pequeña laguna y dos puentes canadienses de madera que comunican ambas orillas del río. Su vegetación está formada principalmente por robles y existen también otras especies como pinos, alisos y sauces. Llegar a este lugar tan natural y relajante no presenta muchas complicaciones y es fácil encontrar sitio para aparcar. Desde la N-550 que discurre entre Pontevedra y Santiago de Compostela, a la altura del kilómetro 104 se encuentra una placa que señaliza el parque en el ayuntamiento de Barro y al recorrer medio kilómetro más ya se llega al aparcamiento. Además, para aquellos que hagan el Camino de Santiago por el Camino Portugués es un destino muy común porque la ruta discurre solamente a unos metros del parque, paralela a la N-550. 

 

Todo esto, convierte este lugar en un destino precioso para este verano en el que se puede disfrutar tanto con la familia como con amigos. Para los amantes de la naturaleza y de los paisajes con ríos este es el lugar idóneo. Con todo, su paz y tranquilidad son capaces de conquistar a cualquiera que se acerque por allí.

 

 

 

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