Torres de Oeste, puerta de entrada a Galicia

A orillas del río Ulla y bajo un imponente viaducto, en Catoira, se encuentran las ruinas de la antigua fortaleza “Castellum Honesti” o lo que conocemos comúnmente como las Torres de Oeste.

Su origen se remonta al siglo II a.C. cuando se instaló un poblado castreño en el lugar, tal y como atestiguan los restos de cerámica y armas de bronce encontrados allí. Posteriormente, con la llegada de los romanos, se construyó el Castellum Honesti, lo que permitió que la zona se convirtiese en un importante puerto comercial que abría paso a la actual Galicia -según se recoge en el tercer libro de De Chorographia del geógrafo Pomponio Mela-.

La fortaleza se reforzó en el siglo XII por orden de Diego Gelmírez (primer arzobispo de Santiago de Compostela y uno de los personajes decisivos en el impulso de la peregrinación jacobea), con el fin de proteger Santiago de Compostela de las expediciones escandinavas y sarracenas que pretendían atacar a la ciudad. La situación geográfica del municipio de Catoira fue quizás una de las principales razones por las que sufrió tantos ataques en el pasado.

La estructura del conjunto histórico, consistía en un recinto amurallado con siete torres que cerraban la entrada en dirección a Padrón, impidiendo así el paso a Compostela. Además de las torres, el fuerte completaba su defensa con el entorno pantanoso sobre el que se había construído. Tan importante era la protección y seguridad de estas tierras que el libro Historia Compostelana (Historia Compostellana, en latín) la consideró “llave y sello de Galicia”. Entre las torres, Gelmírez levantó también una sencilla capilla prerrománica dedicada al apóstol Santiago, cuyo cuerpo -según cuenta la leyenda- pasó por este lugar camino de Santiago de Compostela.

Aunque sirvió como defensa contra los ataques de los ingleses en el siglo XVIII, en la actualidad solo se conservan en pie dos torres y algún tramo de muralla que formaba parte del recinto. Con el paso del tiempo y debido al abandono, se fueron cayendo hasta quedar en el estado actual.

Las Torres de Oeste, declaradas Monumento Nacional en el año 1931, forman parte del escenario de una de las cuatro fiestas de Interés Turístico Internacional que se celebran en la provincia de Pontevedra, la Romería Vikinga de Catoira que, simulando un desembarco normando, se celebra desde hace más de 50 años, congregando cada vez a más visitantes.

Para los amantes de la historia, esta es una de las citas más importantes del año, dónde además del desembarco, también se puede disfrutar de una comida popular en la que no pueden faltar el pulpo, los mejillones y el vino tinto de Ulloa.

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