Torre de Hércules: el faro en funcionamiento más antiguo del mundo

Entre la ensenada del Orzán y el Golfo Ártabro, en A Coruña, se alza majestuosa la Torre de Hércules, el faro romano más antiguo del mundo y el único que se conserva en servicio.

Su construcción se remonta al siglo I, bajo el mando de un arquitecto de Coimbra llamado Gaio Sevio Lupo, que dedica su obra al dios de la guerra Marte, tal y como se puede leer en una inscripción al pie de la torre. Ya desde siglos antes de Cristo, existía en la bahía coruñesa un poblado de origen celta conocido como Brigantia en el que habitaban los ártabros. Por su situación estratégica, es allí donde se acaba construyendo la Torre de Hércules, con el objetivo de guiar a las embarcaciones que navegaban hacia las Islas Británicas en busca de estaño, cobre y hierro. Durante los siglos de la romanización, la torre sirve de faro, hasta que en el siglo XV los ataques normandos obligan a los habitantes de esa población primitiva a su abandono, refugiándose en el interior. Es en el siglo XIII cuando Alfonso IX reconstruye y puebla el viejo puerto dándole como nombre Crunia.

Comienzan así unos siglos de prosperidad y crecimiento propiciados por el comercio marítimo. Sin embargo, la Torre de Hércules continúa abandonada, utilizándose en el siglo XVI buena parte de sus piedras para construir el castillo de San Antón y las murallas que defenderían la ciudad de los ataques ingleses. Hay que esperar hasta el siglo XVIII para ver cómo la torre recupera su protagonismo, pues en esa época A Coruña mantiene una intensa actividad comercial con las Indias, y tanto los barcos de América como los de otros puertos europeos y españoles llegan al puerto con sus mercancías, surgiendo así la necesidad de dotar al puerto con un faro que guíe y haga más segura la navegación. Se lleva a cabo entonces su restauración.

Quizá por el hecho de ser tan antigua o por la magia especial que desprende, a lo largo de los siglos han surgido numerosos mitos y leyendas que aún hoy se siguen transmitiendo de generación en generación. La más conocida se refiere a la fundación de la ciudad de A Coruña y aparece incluso recogida en la Crónica General de Alfonso X El Sabio en el siglo XIII. Cuenta esta leyenda que existía en estas tierras un gigante llamado Gerión, el cual tenía aterrorizados a todos sus habitantes. Acude entonces en ayuda de éstos Hércules, hijo del dios Zeus, que se enfrenta al gigante durante tres días y, tras una dura lucha, vence. Mata a Gerión, le corta la cabeza y, sobre ella, manda construir una torre conmemorando su victoria. Se dice que la primera persona en habitar esas tierras ya libres fue una mujer llamada Crunna, cuyo nombre bautizaría a la nueva ciudad. Lo curioso es que, pese a tratarse de una leyenda, desde 1448, en el escudo de A Coruña aparecen representadas la Torre de Hércules y la calavera del tirano Gerión.

Tal es el valor y la importancia de este faro que en 1931 se declara Bien de Interés Cultural y, en 2009, monumento Patrimonio de la Humanidad. El 9 de septiembre de 2008, además, y con la colaboración del Instituto de Estudios Torre de Hércules y del Servicio Natural de Parques Naturales de Estados Unidos, se hermana con la Estatua de la Libertad, estrechando así los lazos que unen a estos dos monumentos a ambos lados del Atlántico. Ese mismo año se hermanaría también con el Faro del Morro, un faro situado en Cuba con una antigüedad de 153 años.

Si quieres descubrir más e incluso formar parte de esa luz que durante tantos años ha sido (y es) punto de referencia para cientos de miles de navegantes, sólo debes acercarte a A Coruña y subir los 234 escalones que la separan del suelo. De verdad merece (mucho) la pena.

 

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