Santa María A Real, escenario de un milagro

También conocido por ser el punto de acceso del Camino de Santiago a Galicia, Pedrafita do Cebreiro es un municipio que fascina por la historia que esconde su patrimonio histórico y cultural. En concreto, la parroquia de O Cebreiro, una pequeña aldea en la montaña lucense que, además de contar con unas vistas impresionantes del entorno, está repleta de atractivos arquitectónicos como las pallozas o la iglesia de Santa María A Real.

Además de los encantos evidentes de este núcleo de pocos  habitantes, hay que recordar que la historia de esta localidad está marcada por el camino hacia Compostela. Y gran parte de responsabilidad recae sobre la leyenda del milagro del Santo Grial de O Cebreiro. Un hecho que ha convertido al municipio en un punto de peregrinación obligado desde hace siglos.

Durante todo el año, los vecinos ven como un goteo incesante de peregrinos y visitantes se acercan hasta este punto atraídos, en parte, por el conocido milagro.  Pues cuentan, que un día de invierno, especialmente difícil por las condiciones meteorológicas, un vecino del pueblo de Barxamaior decidía acudir a misa como era habitual. El párroco, que no esperaba a ningún feligrés dadas las circunstancias, se sorprendía y le recriminaba que se exponía a morir por un poco de pan y vino. En ese momento, el pan que sostenía el clérigo se transformó en la carne de Cristo y el vino en su sangre, produciéndose así lo que se cita como el milagro del Santo Grial. Un hecho que se difundió por toda Europa en la Edad Media a través de las historias de los religiosos, juglares y los propios peregrinos de la época.

Tal fue el interés suscitado, que los propios Reyes Católicos en 1486 -que se encontraban en plena peregrinación hacia Santiago de Compostela- donaron un relicario para guardar y proteger la carne y sangre de Cristo, resultado del suceso. En la actualidad, se puede ver en la capilla del Santo Milagro de Santa María A Real tanto las vitrinas que conservan el cáliz y la patena donde se produjo el milagro, como el propio relicario. Sin olvidar la talla de la imagen de Santa María, que ‘dicen’ inclinó su cabeza para poder observar el Santo Milagro, quedándose desde entonces, en la posición en la que se encuentra.

Por otra parte, el templo también acoge la capilla de San Benito, dedicada a los monjes benedictinos y donde se encuentra el sepulcro de Elías Valiña Sampedro, el principal impulsor del Camino de Santiago, párroco desde 1959 hasta 1989 y quien comenzó las restauraciones del lugar, desde que fuera abandonado en 1858.

Sin lugar a dudas, subir hasta este punto es algo que -seamos peregrinos o no- deberíamos disfrutar una vez en la vida. Bien sea para visitar las pallozas en el Museo Etnográfico de O Cebreiro, recorrer las calles empedradas de la aldea o disfrutar de unas vistas privilegiadas, que mejoran la experiencia en este lugar con las primeras nevadas. El ambiente mágico, que ya de por sí desprende su arquitectura, se incrementa cuando los primeros copos de nieve cubren los tejados de paja y pizarra.

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