Salto al pasado en el Castro de Viladonga

En Galicia podemos sentirnos orgullosos de una larga lista de atributos, ya sea por la espectacularidad de nuestra naturaleza, nuestra cultura popular u otras virtudes más reconocidas, como es el patrimonio histórico que salpica toda nuestra geografía. Después de una interesantísimo recorrido por la histórica ciudad de Lugo, a tan sólo 24 kilómetros podemos completar nuestro contacto con el pasado con una visita al Castro de Viladonga, en el municipio lucense de Castro de Rei.

Se trata de uno de los conjuntos arqueológicos e históricos más relevantes de A Terra Chá lucense, Bien de Interés Cultural desde 2009 y por supuesto, uno de los puntos a visitar si te encuentras por la zona. El castro, que se encuentra en lo alto de una cumbre, consta de varios recintos de murallas y fosos, dos antecastros y una gran área central, también conocida como ‘croa’.

Un yacimiento típico del noroeste, en el que la mayoría de las construcciones descubiertas hasta el momento se distribuyen formando ‘barrios’ en torno a dos calles principales, además de contar con un camino paralelo a la muralla que encierra el recinto. Podría decirse que es un ejemplo de los asentamientos entre los siglos II y V d.C, y pieza fundamental para un mejor conocimiento de la vida de la época.

Otra de las características destacables de este conjunto se refiere a la diversidad arquitectónica de sus construcciones y a la cantidad y calidad de los materiales aquí encontrados. Una información que podemos encontrar y ampliar fácilmente en el Museo Castro de Viladonga, que se encuentra junto al yacimiento y que está íntegramente dedicado a su estudio y conocimiento y al mundo castreño a partir de la conquista romana.

La historia sobre las diferentes excavaciones en el lugar, información sobre actividades o exposiciones e incluso una visita virtual, son sólo algunos de los argumentos que nos ofrece su página web https://viladonga.xunta.gal/es para acercarnos definitivamente al lugar. Las instalaciones, que están abiertas prácticamente todos los días del año, permiten además la entrada libre al castro y la posibilidad de conocer, por menos de tres euros, la interesante muestra de piezas de cerámica, monedas, adornos, utensilios de caza y mucho más de su museo.

Por otro lado, y como ocurre en algunos de los castros que ya descubrimos en este blog, el Castro de Viladonga se rodea de un entorno natural privilegiado del que disfrutar cuando termine nuestra visita. Muy cerca, a unos 10 kilómetros, se encuentra la Lagoa de Caque con un paisaje dominado por amplios prados y espacios abiertos que permiten observar especies típicas de estos humedales. En definitiva, una maravilla para los que quieren conectar con la naturaleza mientras descubren lugares con historia.

¿Necesitas más motivos para hacerle una visita?

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