Playas – historia y tradición

Playa de Rodas, Islas Cíes

Este vértice extremo occidental de Europa que es Galicia, por una parte se abre como una mano de piedra y verde al océano Atlántico y por el septentrión señala el mar Cantábrico. Sabia geología en la que alternan prominentes acantilados con suaves playas de reluciente y fina arena. Arenales con topónimos que hacen alusión a sus características topográficas, a historias de galeones hundidos, de odiseas de navegantes que van de Breogán a San Telmo o a expedicionarios y aventureros descubremundos, a leyendas generalmente sobre olas fecundativas y en relación con Venus, de fábulas y cuentos de barcos de piedra y tesoros. Espacios en los que las olas entregan naturaleza, caracolas, conchas y algas, en todo tiempo recomendados como escenarios sacro-profanos por la “meiga” y la tradición naturista. Templos del paisaje a los que miran antiguas capillas dedicadas a la Virgen, “Estrela da Mañán” y a un tiempo del vésperus, también “Stella Maris”, o a “santiños” como San Adrián, tan en la devoción de las gentes del mar, de ancestrales cultos animistas.

Casi tres mil kilómetros de costa repartidos para dejar sentir el “Mar de Fora” o “Mar Mayor”, como también el “Mar de Dentro” formado en la desembocadura por ríos que actuaron para aventureros y peregrinos de guía hacia el interior, que en el perfil de la costa dibujan las populares “rías”, las que por su privilegiada situación dieron origen a protegidos puertos y encendieron faros. Mar de contrastes: de calma para abrazar y poetizar, para tranquilizar el espíritu y remojarse en él, cartilla elemental para quien se introduce en el arte de navegar, pero también amigo, aliado de los vientos, de ondulantes olas que envuelven y flirtean con el surfista, mar que ofrece todas las gamas anímicas. Cada playa con sus ritmos, ballet de transparentes, azuladas o esmeraldinas olas, suave arena, con su ambiente, espacios que aconsejan e invitan siempre a valorar solidariamente la alegría de vivir, punto de encuentro dentro de las normativas de seguridad, en las que ondea la bandera azul. Espacios en los que se conjugan perfectamente los Cuatro Elementos: aguas de mares y ríos, arena y piedra, luz solar, y graduable brisa.

Costa con playas repartidas entre el tramo Cantábrico que va de la ría del Eo al Cabo Ortegal, el tramo Atlántico entre Ortegal y Fisterra que encierra tierras de Capelada con el Santuario de Teixido, Ferrol, Mariñas, Bergantiños y la “Costa da Morte” y las “Rías Baixas”, con Muros y Noia, Arousa, Pontevedra y Vigo hasta el Tegra y la desembocadura del Miño.

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