Pazos de Arenteiro, un pueblo que hace honor a su nombre

Presentes a lo largo y ancho de toda Galicia, los pazos son la principal manifestación de la arquitectura señorial gallega. Fueron morada tradicional de las familias hidalgas y su ubicación es principalmente rural, puesto que servían de lugar desde el que sus propietarios controlaban sus tierras. El origen de algunas de estas construcciones estaba en antiguas torres fortificadas que con el pasar de los años se fueron ampliando y transformando en edificios más orientados a una forma de vida confortable, pero sin perder el carácter de punto de referencia para la población de los alrededores.

 

Su época de mayor esplendor se sitúa entre los siglos XVII y XIX y la prueba de su importancia se ve incluso en la toponimia, puesto que han dado nombre a lugares, parroquias e, incluso, a un municipio, como es el caso del ayuntamiento pontevedrés de Pazos de Borbén. Pero si hay un sitio en el que su huella es más profunda y visible a día de hoy es en tierras de la provincia de Ourense, en el municipio de Boborás y más concretamente, en un lugar que hace honor a su nombre: Pazos de Arenteiro.

 

Las primeras referencias históricas a este lugar, cuya parroquia homónima suma en la actualidad en torno a un centenar de habitantes, se remontan casi 900 años atrás en el tiempo, al testamento del abad del monasterio de San Clodio. Y su apogeo en los siglos posteriores está ligado directamente a la presencia de las órdenes religiosas del Santo Sepulcro, en un primer momento, y de San Juan de Jerusalén con posterioridad, y a la importancia del comercio del vino. El río que presta su apellido al lugar, el Arenteiro, también jugó un papel clave en su desarrollo alimentando molinos que fueron fuente de prosperidad y obligando a levantar puentes tanto sobre su cauce como sobre el Avia, al que vierte sus aguas. Aquellos viaductos fueron lugar de paso para aquellos que viajaban por un antiguo camino real o por una vieja ruta de peregrinación a Santiago de Compostela hoy en proceso de revitalización: el Camino Miñoto Ribeiro.

 

De aquella época de esplendor se conservan más de media docena de las casas señoriales que dan nombre al lugar y otras construcciones que convierten Pazos de Arenteiro en un lugar excepcional. Así lo confirma el hecho de que hace ya casi medio siglo fuese declarado conjunto histórico-artístico y así te lo queremos demostrar con esta guía de los lugares que podrás ver cuando recorras sus antiguas calles empedradas.

 

Pazo dos Cervela

El escudo de grandes dimensiones situado sobre el portalón de entrada y los ornamentos que decoran su fachada revelan la importancia de este edificio y de la familia que le da nombre y que posee también otra de las construcciones señoriales del lugar: la Casa o Pazo de Arriba, conocida por sus tres chimeneas.

 

Iglesia de San Salvador

Construida, probablemente, a finales del siglo XII o comienzos del XIII, según se desprende de la inscripción de un sillar, esta iglesia desempeñó un papel central en la presencia de la Orden del Santo Sepulcro en Galicia. Está enclavada en el centro del núcleo de Pazos de Arenteiro y destaca por su portada románica y su ábside. 

 

Pazo de la Encomienda

Este edificio hoy reconvertido en establecimiento hostelero formaba parte de un monasterio de mayores dimensiones ya desaparecido. También sirvió de casa rectoral, por eso dispone de un portalón de acceso a la iglesia. Varios escudos y los símbolos de la Orden de Malta decoran sus muros.

 

Casa de Penedo

Su importancia radica en haber sido vivienda del inquisidor de Santiago. Su barandilla principal fue tomada de un balcón del monasterio de Santa María La Real de Oseira a raíz de la desamortización de Mendizábal.

 

Casa do Palenque y O Palenque

Casa señorial situado en el corazón del lugar dotada de un balcón apoyado sobre tres enormes canecillos. O Palenque no es solo el nombre de la vivienda sino también de la balconada que se abre a sus pies y que sirve en la actualidad de lugar de paso para varias viviendas próximas. En tiempos era un espacio cerrado en el que tenían lugar los castigos públicos ordenados por el Inquisidor.

 

Pazo de Doña Elisa

Construcción en forma de U orientada a la plaza cuya fachada está presidida por un gran balcón y un escudo heráldico.

 

Pazo de los Feixóo

Tres escudos situados sobre su acceso principal dan la bienvenida a quienes se acercan hasta este pazo situado a las afueras del núcleo principal de Pazos de Arenteiro y cuya edificación dio comienzo a mediados del siglo XVI.

 

Puente del Santo Sepulcro

Situado sobre el río Arenteiro y de origen medieval, este viaducto debe su nombre a la orden religiosa que lo construyó y cuyo símbolo aún se puede ver en una de sus piedras. Presenta también una imagen de un santo que podría ser Santiago Peregrino, puesto que por allí pasa el Camiño Miñoto Ribeiro. 

 

Ponte da Cruz

La Guerra de la Independencia estuvo a punto de acabar con este viaducto a comienzos del siglo XIX, pero uno de sus cuatro arcos de piedra sobre el río Avia sobrevivió para permitirnos imaginar cómo era originalmente. Allí fue donde en 1809 un grupo de vecinos de la zona y de los alrededores bajo el mando del militar Bernardo González del Valle, conocido como Cachamuíña, plantaron cara a las tropas francesas logrando su retirada.

 

4 comentarios en «Pazos de Arenteiro, un pueblo que hace honor a su nombre»

  • el 21 enero, 2021 a las 20:27
    Enlace permanente

    Me ha despertado la MORRIÑA. Un Orensano desplazado en Brasil,infelizmente lejos de Galicia pero
    jamas olvidada.

    Respuesta
  • el 21 enero, 2021 a las 20:30
    Enlace permanente

    Muchas recordaciones para un Orensano lejos de Galicia.

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *