Origen de las Burgas de Ourense

¿Qué hay más famoso en Ourense que Las Burgas?

Ya lo decía aquel poema…

Tres cousas hai en Ourense / que non as hai en España, / o Santo Cristo, a Ponte, / e as Burgas fervendo auga.
(Tres cosas hay en Ourense / que no las hay en España, / el Santo Cristo, el Puente, / y las Burgas hirviendo agua.)

Se trata de unos manantiales con alrededor de dos mil años de historia que se sitúan en su casco antiguo y que, según algunos investigadores, dieron nombre a la que hoy es la ciudad. Y es que fue aquí donde nació uno de los asentamientos romanos más importantes de Galicia, “Aquis Aurienses” (“aguas de oro”).

Aquí, el agua mana de la tierra a una temperatura que ronda los 60 ºC (en algunos casos llega a alcanzar los 67 ºC), lo que ha dado lugar a numerosas leyendas en torno a su origen. Hay quien dice que nacen bajo la capilla de Santo Cristo y hay quien sostiene que el origen está en un volcán situado bajo el parque botánico de Montealegre. También se habla de una divinidad indígena, Revve Anabaraego, que sería responsable tanto del brotar de estas aguas como de sus propiedades terapéuticas. Sea como sea, el caso es que hoy en día son visitadas por miles de personas en busca de las sensaciones que en su día disfrutaron los primeros pobladores de esta ciudad.

Actualmente son tres las fuentes termales que se pueden visitar en la ciudad: la Burga de Arriba, la Burga do Medio y la Burga de Abaixo, siendo la primera la más antigua (data del siglo XVII) y la última la más reciente (siglo XIX). Además, junto a ellas se encuentra un conjunto histórico de aras romanas descubiertas a lo largo de los años en la ciudad, dedicadas a las diosas de las fuentes y a las ninfas. En ellas, aparecen nombres grabados procedentes de los más variados lugares del occidente romano, por lo que hoy sabemos que este fue un lugar centro de peregrinaciones en su día. También, tras las numerosas excavaciones que tuvieron lugar en la zona, se han recuperado los restos de una piscina-santuario cuya fecha se estima que es del siglo I.

Antiguamente, estas aguas eran utilizadas de manera personal como agua caliente para los habitantes de las viviendas de alrededor o para las pequeñas industrias de artesanos que se establecían allí. A lo largo de los años, sin embargo, se le darían usos de lo más variado. Así pues, han tenido fines medicinales y religiosos, y también lúdicos. Fueron, también, lugar de paso en el Camino de Santiago, y los peregrinos solían detenerse aquí para asearse y curar sus heridas. Hoy en día, justo detrás de las fuentes originales, hay una piscina-balneario de más de doscientos metros cuadrados que se alimenta de esas aguas y que cuenta con las más modernas instalaciones en cuanto a vestuarios, aseos, taquillas o tumbonas. Así pues, y de manera gratuita, uno puede disfrutar de la experiencia de estar en medio de una gran ciudad, entre calles repletas de gente y casi al pie de la catedral, bañándose al calor del agua termal. Verlo es, como poco, curioso.

Tal es la relevancia de las Burgas que, en el año 1975, estos manantiales recibían la declaración de Conjunto Histórico Artístico y, en el año 2007, la de Bien de Interés Cultural por la Xunta de Galicia.

No es de extrañar, por tanto, que a la ciudad de Ourense se la conozca tanto como la “Ciudad de las Burgas” como por su propio nombre.

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