Ocio, historia, paisaje, devoción y leyenda en los montes de A Paradanta

Multitud de rutas recorren toda Galicia descubriendo a quienes se internan en ellas los innumerables encantos de esta tierra. Algunas son monográficas y se centran en aspectos muy concretos de nuestro patrimonio (natural o arquitectónico), nuestra historia o nuestra etnografía, pero las hay que combinan varios de esos elementos diversos para ofrecernos la posibilidad de realizar un acercamiento más amplio sin otro requisito que disponer de unas horas de tiempo libre y ganas de disfrutar del viaje. En este segundo apartado se encuadra una ruta que discurre por tierras del municipio pontevedrés de A Cañiza para elevarse hasta lo alto de los montes de la comarca de A Paradanta mostrándonos a casa paso lugares en los que el ocio, la historia, la devoción y las leyendas se entremezclan.

 

Santuario da Franqueira

El punto de partida de este recorrido es uno de los centros de devoción más importantes y conocidos de toda Galicia. El santuario de Nuestra Señora da Franqueira se asienta en la iglesia de un monasterio ya desaparecido y es escenario de dos romerías de gran popularidad y tradición que han propiciado que la celebración haya sido declarada Fiesta de Interés Turístico. Fieles de toda Galicia y del norte de Portugal acuden hasta allí para mostrar su devoción ante una de las imágenes marianas más antiguas de la comunidad y que cuenta con una leyenda que la une de manera directa con otros de los puntos de este recorrido. La Virxe da Franqueira es la protagonista de dos celebraciones con elementos diferenciados: la Romería de Las Pascualillas, que se celebra el lunes de Pentecostés, y la Romería de Septiembre o de la Natividad de la Virgen, que tiene lugar los días 7, 8 y 9 de septiembre. Pero cualquier época del año es buena para visitar un templo en que conviven los estilos románico y gótico.

 

Fonte do Anxo

Una antigua fuente de trazas románicas confirma el paso de peregrinos y romeros por el lugar desde hace siglos. El ángel que la corona da nombre al lugar y ha propiciado además que la Virxe da Franqueira sea conocida también como la Virgen de la Fuente. No hace falta dirigirse al santuario para detenerse en el lugar y refrescarse.

 

Alto da Cruz

La cruz colocada en lo alto del monte marca el final del vía crucis colocado hace medio siglo y nos abre las puertas a un espectacular mirador natural desde el que es posible contemplar y admirar los paisajes de buena parte de la provincia de Pontevedra e incluso cimas de la vecina Ourense. Los más madrugadores podrán disfrutar de un bello amanecer desde allí, aunque otra opción es dejar esta visita para el último momento de la jornada y contemplar desde allí la puesta de sol.

 

Miradores de Paradanta

De inspiración castrexa, estos pequeños cercados de forma circular y dotados de bancos en su interior son un buen lugar en el que hacer un alto para descansar sin dejar por ello de disfrutar de los paisajes que nos rodean. La Sierra de O Suído y los montes de Portugal están desde aquí al alcance de nuestros ojos.

 

Neveiro dos Frades

Uno de los principales vestigios que nos dejaron los monjes que habitaron el antiguo monasterio de A Franqueira se encuentra también en las alturas de estos montes. Se trata de un nevero construido por los frailes a mediados del milenio pasado para aprovechar la nieve que caía en la cima en invierno. El pozo de varios metros de profundidad excavado y protegido por piedras les permitía almacenar esa nieve en forma de hielo y emplearla en otras épocas del año para usos diversos como la conservación de los alimentos y fines terapéuticos.

 

Coto da Vella

El punto culminante del recorrido nos vuelve a conectar con el santuario de A Franqueira, aunque en este caso no con los monjes, sino con su moradora más famosa: la propia imagen de la Virgen. Se trata de una pequeña gruta en la que según la tradición, permaneció oculta durante siglos la imagen hasta que fue encontrada por una anciana. Cuenta la leyenda que la escultura fue subida a un carro tirado por bueyes a los que les taparon los ojos para que fuese la propia Virgen la que los guiase hasta el lugar donde quería que fuese levantado su santuario. La recreación de parte de este relato del traslado es hoy en día uno de los actos más destacados de la romería que se celebra en septiembre y la realización, la inversa, del recorrido guía desde hace unos años una peregrinación en la que participan fieles y vecinos de la zona. La imagen que se puede ver hoy en día en el Coto da Vella fue elaborada por el cantero Celso Calviño García en 1968 para recordar la importancia simbólica del lugar.

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