O Castro de Borneiro, una “cidá” de 2.500 años

A apenas tres kilómetros del mar, en Cabana de Bergantiños, se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más representativos de la cultura castrexa en Galicia: el Castro de Borneiro. La cultura castrexa aglutina un conjunto de manifestaciones culturales que afloraron en el noroeste de la Península Ibérica desde finales de la Edad de Bronce (siglos IX-VIII a.C.) hasta el siglo I d.C. En el caso concreto del Castro de Borneiro, se estima que estuvo habitado entre los siglos IV a.C. y I-II d.C.

 

Las sucesivas excavaciones llevadas a cabo desde el descubrimiento del yacimiento en 1924 por Isidro Parga Pondal, nos permiten acercarnos a la vida cotidiana de sus habitantes, así como a sus actividades económicas y espirituales.

 

Situado a 200 metros de altura y en la cercanía de un riachuelo, el Castro de Borneiro es un poblado fortificado permanente, característico de la Edad del Hierro, en el que vivieron entre 300 y 400 personas, que se dedicaban principalmente a la agricultura y la ganadería. El poblado presenta un complejo sistema de defensas con tres líneas de murallas y fosos, además de dos puertas monumentales, una de ellas con cuerpo de guardia. En el castro se puede distinguir, en la parte superior, el recinto principal o “croa”, en donde se encuentran las construcciones domésticas, y el antecastro, dedicado a las labores agrícolas. En la entrada principal, destaca el barrio exterior, que sería un espacio balneario con fines rituales.

En cada una de las viviendas compartían espacio familias de entre cuatro y seis personas, que vestían ropas de lana o lino, elaboradas en telares de madera. Los hombres lucían una túnica de color oscura (sagum) que les llegaba a los pies, y las mujeres vestidos con adornos florales.

 

En cualquier caso, no todas las construcciones del castro eran viviendas. Algunas serían cuadras, almacenes, o incluso talleres de artesanos (herreros, alfareros, carpinteros, cesteros, etc). En las excavaciones llevadas a cabo en los años 80 bajo la dirección de Ana Romero Masiá, se encontraron abundantes herramientas y objetos de metal (adornos, armas…), principalmente de hierro y bronce, lo que confirma la posibilidad de que existiera un taller metalúrgico de producción local. Estas piezas se encuentran actualmente en su mayoría en el Museo Arqueológico de A Coruña.

 

Destaca dentro del conjunto una construcción identificada como sauna (una de las cuatro aparecidas en los castros gallegos) que se localiza en el barrio exterior. La sauna presenta varias salas diferenciadas por temperatura, entre las que destaca la zona de vapor y el horno. Como comentábamos anteriormente, se entiende que la función de estos espacios podría no ser balnearia sin más, sino que tendría un marcado objetivo ritual. Se cree que albergaban celebraciones relacionadas con élites guerreras, o incluso podrían funcionar como un santuario en el que se veneraría a los dioses y se harían ritos comunitarios tales como bodas o sellado de pactos.

 

El Castro de Borneiro es también la última etapa de una ruta de senderismo que transcurre siguiendo el curso del río, la ruta Rego dos Muíños o del Roncadoiro. Una ruta fácil y bien señalizada que toma su nombre del sonido del agua que desciende de cascada en cascada, y que ayuda a poner en marcha los 24 molinos que en ella se conservan. Una buena manera de conocer este poblado de más de 2.000 años de antigüedad al tiempo que se disfruta de la naturaleza. Además, por el Castro de Borneiro pasa la segunda etapa del Camino de los faros, entre Niñóns y Ponteceso.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *