Naturaleza salvaje en la Serra da Groba

Sin el barullo de los coches de fondo, con una vistas inmejorables y un entorno salvaje casi intacto, Serra da Groba es un paraíso para senderistas y amantes de la Galicia más ‘enxebre’. Se trata de unas montañas que comprenden los municipios de A Guarda, Baiona y Oia, en la provincia de Pontevedra, en las que resulta especialmente fácil desconectar del estrés y olvidar las tensiones del día a día.

La proximidad de la sierra al océano Atlántico ofrece una panorámica increíble de los recovecos que produce el mar sobre la costa. En miradores como el de O Cortelliño, situado en el camino del alto de A Groba – a unos 663 metros de altitud-, encontraremos buena muestra de ello.

A cada paso por los caminos y senderos que recorren este lugar, nos rodearemos de una vegetación de pinos, plantas de matorral bajo como el ‘toxo’ y otras especies típicas de la zona, que acompañan a los caballos salvajes que pastan libres en este terreno.

Una especie autóctona que se puede ver ya en muy pocas zonas de la comunidad autónoma y que presenta una mayor concentración en esta sierra. Un atractivo indudable si queremos disfrutar de la vida natural en estado puro. De hecho, es uno de los pocos sitios que mantienen la tradición de los curros -más conocidos como ‘Rapa das Bestas’-, una celebración ancestral de la cultura popular gallega, en la que cada año se marcan los caballos salvajes que campan a sus anchas por estas laderas.

Por otro lado, la presencia de estos animales también se ve reflejada en la concentración de rocas grabadas que datan de la Edad de Bronce. Un testimonio de la presencia de este tipo de ganado desde hace miles de años, que se puede conocer gracias a la ruta de los petroglifos hasta Campos y Outeiro dos Lameiros. Eso sí, existen otras muestras de arte rupestre en la zona que no te puedes perder, como el gran laberinto de piedra escrita de Burgueira, A Cabeciña en Mougás o la piedra del cazador en Pedornes.

Por supuesto, si todavía quedan ganas, otra opción es seguir la ruta secundaria del Camino Portugués por la Costa que cruza la Serra da Groba. No hace falta que seas peregrino para recorrer algunos kilómetros de este itinerario jacobeo con tanto valor histórico y medioambiental.

Finalmente, el colofón a un día de desconexión, lo podemos encontrar en la parte inferior oeste de la sierra, donde se encuentran las Pozas de Mougás. Un espacio que se convierte en un lugar de disfrute para los bañistas en los meses de verano, pero que presenta su mejor cara tras la época de lluvias, cuando la abundancia del agua forma verdaderas maravillas.

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