Mosteiro de San Xoán de Poio, símbolo del patrimonio monacal gallego

Las características orográficas de Galicia, su situación e incluso el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago son algunas de las razones que convierten a la Comunidad gallega en un punto de referencia para descubrir un patrimonio monacal de gran valor histórico. Cerca de Pontevedra, se encuentra el Mosteiro de San Xoán de Poio, un templo cuya construcción se estima alrededor del siglo VII y que además del propio interés arquitectónico se rodea de otros elementos de gran interés para los visitantes.

Aunque no se conoce con exactitud el año de su construcción, se sabe que existía en el 942 y que se atribuye su fundación a San Frutuoso. Abandonado en 1835 por los monjes benedictinos fue ocupado posteriormente -en 1890- por la Orden de la Merced, que lo regenta hasta la actualidad.

En el conjunto monástico, declarado monumento histórico-artístico, destaca sobre todo su iglesia del siglo XVII, con una imponente fachada barroca custodiada por las figuras de San Xoán, San Andrés y Santiago. Sin desmerecer el interior, que además de la belleza de su retablo de estilo churrigueresco (un peculiar estilo arquitectónico y de decoración muy difundido en España a finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII), acoge la tumba de la venerada Santa Trahamunda, también conocida como la ‘patrona’ de la morriña gallega.

Pero sin duda, uno de los rincones con más encanto del conjunto es su claustro del siglo XVI, en concreto, el llamado claustro de As Procesións. Una vez dentro, sólo hay que pararse a escuchar con atención y seguir el sonido de la caída del agua de la fuente que se encuentra en el centro. Una obra de Mateo López (también artífice, junto a Ruiz de Pamames, de la iglesia monacal y el claustro), que llama la atención por los rostros y elementos de decoración que la rodean.

Por otra parte, merece una mención especial su biblioteca. Un espacio que cuenta con más de 130.000 ejemplares (muchos de gran valor) distribuidos en, nada más y nada menos que, dieciséis salas. Sin lugar a dudas, uno rincón que guarda y conserva auténticos tesoros que ensalzan la identidad y memoria de Galicia.

Hoy en día, el monasterio de Poio abre sus puertas y permite el alojamiento en su hospedería (http://monasteriodepoio.es/ ) en habitaciones individuales, dobles y triples con opción a desayuno, comida y/o cena si se desea. Además, en uno de los campos monacales que rodean el conjunto, el visitante puede contemplar uno de los hórreos de mayor longitud de Galicia. Con 121 metros de largo sobre un total de 51 apoyos, esta construcción se postula como otro de los atractivos del municipio.

Con todo, la espectacularidad del Monasterio de San Xoán de Poio supera las expectativas del visitante con tan sólo echar un vistazo a su alrededor. Su situación, próximo a la Ría de Pontevedra, ofrece una panorámica sin igual del entorno de la Illa de Tambo, un espacio deshabitado único que fue testigo de los acontecimientos que marcaron la historia de la zona.

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