Monasterio de San Xusto de Toxosoutos, un patrimonio por descubrir

‘Só digo que ningún mosteiro hai en Galicia por grande e groso que sexa, cuxa facenda sexa maior ou máis cualificada que a de San Xusto.’

Padre Antonio Yepes

Y bien cierto es que, gran parte de la riqueza del monasterio de San Xusto de Toxosoutos se debe al paisaje que lo rodea. Sólo hay que acercarse hasta el municipio de Lousame, en la provincia de A Coruña, para comprobarlo. Una localidad integrada en el geodestino Ría de Muros e Noia, con cerca de cien kilómetros cuadrados de terreno que albergan un sinfín de tesoros naturales y parajes excepcionales poco conocidos para el visitante.

Se trata de un antiguo monasterio, hoy declarado Bien de Interés Cultural, fundado en 1131 por los caballeros Froila Alonso y Pedro Muñiz de Carnota. Hoy sin orden religiosa, el conjunto fue considerado uno de los monasterios cistercienses más relevantes de Galicia.

Abandonado a principios del siglo pasado, poco queda de la edificación original. Se conservan el claustro románico del siglo XII o XIII de influencia compostelana, con forma rectangular y de tamaño pequeño. Diez por doce metros, con arcos semicirculares -algunos adornados con molduras- y columnas coronadas con capiteles con decoración vegetal, son suficientes para mantener viva su historia.

Por su parte, la iglesia actual conocida como Igrexa Parroquial de San Xusto de Toxosoutos, presenta una excepcional torre-campanario que le proporciona todavía más presencia al conjunto en general.

Sin alejarnos demasiado, siguiendo el curso del río San Xusto que baña el ayuntamiento de Lousame, la belleza de este lugar nos sigue sorprendiendo. De hecho, nos encontramos en una zona en la que el agua tiene mucha importancia, dada la abundancia de cursos fluviales y pequeños riachuelos que discurren por todo el territorio. Por eso, siguiendo las sendas que pasan por las orillas del río, muy cerca del monasterio, se pueden ver hasta dos cascadas que contribuyen -más si cabe- al hechizo en el que nos sumerge el sonido del agua.

En torno a ellas se suceden diversos molinos, pasarelas de madera y fuentes de piedra que no vienen mal para tomar un descanso. Entre el impresionante paisaje que forman las pozas de agua, la vegetación y la propia forma del suelo llegaremos también hasta un puente medieval engalanado por la vegetación que crece a su alrededor.

Con todo, si todavía quedan dudas de la belleza de esta zona, subir hasta la cumbre conocida como A Muralla es un buen final para rematar este paseo de emociones. A unos 700 metros de altitud podremos distinguir municipios limítrofes como el de Rois y Dodro, el valle del río Ulla desde Padrón hasta su desembocadura, toda la Ría de Arousa, buena parte de la de Muros y Noia y por supuesto, una panorámica sorprendente de Lousame.

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