Mirador y Cascada de O Ézaro

O Ézaro es un pequeño pueblo marinero de la provincia de A Coruña. Su paseo marítimo, su pequeño arenal o su centro histórico merecen una visita, pero los verdaderos protagonistas de este paraje de la Costa da Morte son, sin duda, la cascada y el mirador.

La cascada de O Ézaro es una cascada que forma el río Xallas en su desembocadura al mar. Está situada en el municipio coruñés de Dumbría. Desde una altura superior a los 100 metros, el río se precipita en una caída libre al océano frente al cabo Fisterra formando un pozo de más de 20 metros de profundidad. Este lugar es único tanto por su belleza como por su singularidad, ya que aquí podemos ver el único río en toda Europa que desemboca en cascada directamente en el mar. Es todo un espectáculo, especialmente cuando se abren las compuertas del embalse de Santa Uxía y el agua comienza a bajar con toda su fuerza por las laderas del monte Pindo.

El Padre Sarmiento, en su “Viaje a Galicia”, de 1745, ya decía que:

No pude acercarme a ver cómo se despeña, pero pasé muy cerca del sitio y me informé, que cae no haciendo salto o catarata, sino precipitándose y haciendo cascada y haciendo un pozo de inmensa profundidad, y peligroso y levantado uno como monte de espuma y polvoreda, pues el Ézaro lleva mucha agua”.

Se trata de un espectáculo igual de fascinante tanto de noche como de día, y es que la cascada se ve preciosa también en las noches claras a la luz de la luna. Esto se debe a que, durante las noches de verano y otros períodos vacacionales y festivos, la cascada se ilumina. Es por ello que no resulta extraño encontrar visitantes a cualquier hora. De hecho, hasta hay rutas en piragua que llegan hasta allí tanto de día como de noche para admirar su belleza más de cerca, desde “dentro”. Quien lo ha probado dice que la experiencia es absolutamente extraordinaria.

Pero el asombro no termina aquí…

Si uno ha pensado que lo ha visto todo en O Ézaro, está equivocado, puesto que lo que aún queda por ver le va a fascinar tanto o más como lo visto. Por una carretera con pendiente infinita llegamos al mirador del pueblo, en pleno Monte Pindo, lugar desde el que se puede obtener una vista panorámica de buena parte de la Costa da Morte. Cuesta subir, pero no hacerlo sería imperdonable. Hay quien dice que acercarse a la cascada y no subir luego hasta el mirador es como llegar hasta la Catedral de Santiago y no visitar al Apóstol. Una vez allí arriba, basta con que nos detengamos unos segundos para darnos cuenta de la impresionante estampa que tenemos ante nuestros ojos y a nuestro alrededor.

Una de las cosas que más nos impresionará en ese punto será ver cómo el río Xallas se embalsa en la presa de Santa Uxía, así como la singularidad de las rocas esculpidas por el viento y por el agua que hicieron de estos parajes un lugar casi mágico, dando lugar a misteriosas leyendas.

O Ézaro merece la pena se mire por donde se mire.

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