Magia y secretos de la Playa de las Catedrales

Al norte de la provincia de Lugo, justo en la frontera que separa Galicia de Asturias, se encuentra la majestuosa Playa de las Catedrales, un impresionante arenal cuyos acantilados y formaciones rocosas le hicieron entrar en la lista de las siete maravillas naturales de nuestro país.

El nombre real de la playa es Augas Santas, pero sus característicos arcos (de más de treinta metros de altura), que recuerdan a los arbotantes de una catedral, hacen que se haya hecho famosa por su otro nombre: Las Catedrales. Junto a ellos, grutas de decenas de metros y pasillos de arena entre bloques de roca esconden multitud de curiosidades e historias que hacen de esta playa un lugar absolutamente mágico.

La primera de ellas surge en torno a su origen, puesto que aunque se pensaba que sus arcos y  paredes habían sido esculpidos en la piedra por el viento y el mar a lo largo del tiempo, hace unos años un grupo de arqueólogos detectó en la zona restos de lo que podría haber sido una mina romana de oro y, de confirmarse, su origen no sería únicamente natural, sino que también habría actuado en su formación el hombre.

Pero más allá de las pequeñas o grandes curiosidades, hay infinidad de leyendas que envuelven de misterio este lugar

Cuenta la leyenda que si alguna vez uno se queda mucho tiempo con los pies anclados en la arena podrá ver cómo se abren y se cierran los pasadizos secretos donde, según se dice, duermen los hombres que el mar retiene hechizados en su abrazo de espuma. También dicen que cada día o cada noche, nunca a una hora concreta, hay un momento en el que las aristas del umbral de la puerta de Las Catedrales (el enorme arco que se adentra en el mar) se iluminan de Soles o de Lunas, y que en ese momento se podría predecir el futuro o volver al pasado. Además, los viejos marineros cuentan también que, en las horas más oscuras, en las noches en las que la Luna desaparece del todo, unos puntos brillantes marcan los límites y el centro de esa puerta, y que esos son los ojos verdes de las sirenas que iluminan, desde el origen de los tiempos, el camino de regreso a casa.

Y hay más… Se dice que si estás bajo el arco en el momento en que el límite más bajo de la marea coincide con el momento en el que el sol empieza a caer por el horizonte, debes pedir un deseo, puesto que es el momento en que los Dioses se acercan a escuchar lo que la gente les pide.

En resumen: el único modo de descubrir todo el misterio que esconde la Playa de las Catedrales es, obviamente, yendo a visitarla. ¿Tú te atreves? 😉

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *