Leyendas y mitos de San Andrés de Teixido

En el municipio de Cedeira (A Coruña), escondido tras bosques de frondosos árboles y animales salvajes, al borde de enormes acantilados que miran al Atlántico, se encuentra Santo André de Teixido con su renombrado santuario.

Para llegar allí es necesario ascender por la empinada sierra de A Capelada, pasando por caminos tan hermosos como duros, pero merece la pena el esfuerzo. Ya sólo las vistas desde arriba la merecen.

Pero este curioso pueblo tiene mucho más…

Se trata de uno de los lugares de peregrinación más importantes de Galicia, situándose justo por detrás de Santiago de Compostela en cuanto a número de visitantes; y es que aunque su templo data del siglo XII, ya los pueblos prerromanos rendían culto a otras divinidades mucho antes.

Como reza el famoso dicho popular, “A Santo André de Teixido vai de morto quen non foi de vivo” (A San Andrés de Teixido va de muerto quien no fue de vivo), y es que es imperativo visitar la villa al menos una vez en la vida.

Según cuenta la leyenda, el Apóstol San Andrés, cansado de ver que nadie peregrinaba a su santuario y como todo el mundo iba a visitar la tumba del Apóstol Santiago, se quejó a Dios. Éste, al verle tan triste, le prometió que nadie volvería a entrar en el reino de los cielos sin haber pasado antes por su templo y, si no lo hiciese en vida, lo haría muerto. Y no sólo eso, sino que lo haría reencarnado en sapo, culebra o lagarto.

El propio origen del templo es también foco de la leyenda, puesto que lo que se dice es que San Andrés había volcado en su barca frente a los acantilados de la zona convirtiéndose ésta en una roca, por lo que Dios decidió concederle ese santuario.

No es de extrañar que, con esta carta de presentación, el lugar esté lleno de mitos y leyendas de lo más variado. Desde los que aseguran que allí se encuentra enterrado un hueso del mismísimo santo hasta los que afirman haberse cruzado alguna noche con la Santa Compaña.

Según dicen, quien va hasta allí debe depositar una piedra en alguno de los numerosos milladoiros que hay por el camino y hacerse con un ramo de “herba de namorar” antes de finalizar la visita.

Pero Santo André de Teixido está lleno de otras muchas tradiciones, como la de acercarse a la fuente del Santo y beber de los tres caños sin apoyar las manos en la fuente. Además, una vez hecho esto, se debe tirar una miga de pan en el agua y, si flota, los deseos que uno pida se hacen realidad. No se preocupe si no ha traído pan: en las numerosas tiendas de souvenirs que rodean el templo se puede comprarlo en forma de figurita. Y aquí va otro mito: esas figuritas, llamados “sanandreses”, protegen al que las lleve encima.

Lo cierto es que lo de rendir culto a los muertos no es algo nuevo aquí, pues en toda la sierra de A Capelada hay numerosos enterramientos prerromanos que datan de hace miles de años, y ya los celtas pensaban que era en este lugar donde estaba la puerta hacia el más allá. Sin embargo, a lo largo del tiempo, el misterio y la magia han ido creciendo hasta hacer de Santo André de Teixido uno de los lugares más curiosos de Galicia.

Una última curiosidad: dicen que en esta zona, justo encima de donde se sitúa el santuario, termina la Vía Láctea, y es por eso es común en la zona llamarla “Camino de San Andrés”.

¿Te atreves a venir?

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