La huella de Antonio Palacios en Galicia

Hablar de Antonio Palacios (1874-1945), es nombrar a uno de los arquitectos gallegos más relevantes e influyentes de la España de la primera mitad del siglo XX. Además de dejar huella en la capital española con algunas de las obras más emblemáticas de la ciudad como el Círculo de Bellas Artes, el Palacio de Comunicaciones -actual Casa Consistorial de Madrid- o el Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula, también dejó su particular sello arquitectónico en su Galicia natal.

Nacido el 8 de enero de 1874 en el municipio pontevedrés de O Porriño, pasó gran parte de su infancia siguiendo el trabajo de su padre, un ayudante de Obras Públicas en el ferrocarril que unía Guillarei con Valença do Minho. Lo que marcó de alguna manera la vocación profesional que persiguió desde que se trasladó a Madrid en 1892 para cursar sus estudios en Arquitectura.

La obra de Palacios se caracteriza por seguir las líneas impulsadas por Viollet le Duc o Rushkin, recurriendo a elementos del Gótico, el Neoplateresco o el Barroco. Aunque también siguió corrientes contemporáneas como el Modernismo, lo que le permitió alcanzar el equilibrio entre las concepciones tradicionales y los métodos contemporáneos. El resultado, por tanto, es una obra muy personal en la que prima la distribución funcional del espacio.

En Galicia, encontramos ejemplos de su arquitectura en diferentes lugares. Como algunas de las construcciones del Balneario de Mondariz , en Pontevedra, donde es imposible pasar por alto la Fuente de Gándara. Una especie de templo de estilo clasicista cubierto por una espectacular cúpula que protege la fuente de su interior. Una obra monumental que, desde luego, refleja el carácter del porriñés.

En pleno centro de Vigo, el Teatro García Barbón con un estilo inspirado en la Ópera Garnier de París, es otra de las construcciones emblemáticas del arquitecto en la comunidad gallega. Destaca sobre todo la escalera de acceso al teatro, iluminada por una vidriera realizada por la casa Maumejean. Muy cerca, en Baiona, se encuentra el Monumento Virxe da Rocha. Una construcción de 15 metros de altura que representa a la Virgen sosteniendo en su mano una especie de barca-mirador a la que se accede mediante una escalera realizada en piedra.

También importante es destacar la Casa Concello de O Porriño, quizás uno de los proyectos con mayor implicación sentimental para Palacios. La obra, que se encuentra en pleno corazón de la localidad, es especial por los detalles en las almenas que rematan las torres, las celosías en la balconada o por los arcos de medio punto y bóvedas sobre los que se asienta.

Por supuesto, tampoco podemos olvidar el Templo Votivo do Mar en Nigrán, el Templo de la Veracruz en O Carballliño, la Fonte do Cristo en O Porriño o la Botica Nova (residencia y establecimiento farmacéutico para su hermano José Palacios), en la misma localidad.

Con todo, y aunque fue el autor de muchas más construcciones, es innegable que la huella de Antonio Palacios Ramilo perdura en el tiempo y que su legado arquitectónico tiene un papel protagonista en muchas ciudades y pueblos de Galicia.

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