La Galicia desconocida, Val de Lóuzara.

Poder pasear con calma entre árboles, ríos y arroyos sin escuchar el sonido de coches o el murmullo de una multitud de turistas es un deseo de muchos apasionados de la naturaleza. En el Val de Lóuzara, en el municipio de Samos (Lugo), es posible desconectar del bullicio y entrar en contacto con uno de los parajes naturales más desconocidos de Galicia. Además de estar catalogado por su riqueza natural como Lugar de Importancia Comunitaria dentro de la Red Natura 2000, este valle ofrece también una amplia selección de rutas de senderismo y de puntos de interés que apenas son conocidos por el gran público.

San Xoán, Gundriz, San Cristovo y Santalla son las cuatro parroquias de este valle. Un entorno que cuenta con una ruta poética y escultórica en honor al poeta Fiz Vergara Vilariño (1953-1997). Este particular itinerario, de apenas diez kilómetros, no tiene nada que ver con una ruta de senderismo al uso. Se trata de un proyecto, impulsado por sus amigos (muchos de ellos dentro de la Asociación Cultural Ergueito), en homenaje al poeta, que permite conocer en profundidad las tierras que cargaban de inspiración al autor. La ruta, que se divide en trece etapas, acoge una obra de arte por etapa, ilustrada con las palabras del escritor.

En el trayecto, que recorre todos los puntos que están relacionados con la vida del poeta, se encuentran originales creaciones artísticas de Primitivo Lareu, Álvaro de la Vega, Violeta Bernardo y Paco Pestana, entre otros. Algunas de ellas dispuestas en lugares complicados como ’‘O Home en tránsito’, una escultura de metal de un hombre cruzando un río sobre un cable suspendido sobre la corriente del río. Eso sí, todas, están perfectamente integradas en el exuberante entorno del Val de Lóuzara.

Las palabras del autor sobre su tierra natal son sólo un ejemplo del enorme valor paisajístico de la zona. Uno de los principales atractivos del valle es el lugar conocido como la Fervenza de Augadalte, una cascada rodeada de castaños donde se precipita un arroyo desde -aproximadamente- una altura de 30 metros. Nace en la conocida como Fonte do Barro y discurre por un recorrido muy corto hasta su caída, donde se forma una pequeña poza de agua que suma todavía más encanto al lugar. Uno de los mejores momentos para visitar el valle es entre el verano y el otoño, ya que cuanta más agua lleva el arroyo más espectacular resulta la cascada.

En los alrededores de este salto de agua, aunque ahora se encuentran abandonadas,  llaman la atención las construcciones tradicionales que servían para almacenar hierba. Un escenario casi bucólico con puentes, prados y bosques autóctonos que además resulta ser una de las pocas zonas de la comunidad gallega donde se encuentran grutas de roca caliza. Unas cuevas subterráneas que se forman por el agua que se filtra en el subsuelo, que nos permiten conocer información valiosísima de hace millones de años. Cova Grande, en la localidad de Santalla de Arriba, es una de las grutas más relevantes de este valle. Se trata de un conjunto de piedras labradas por el agua que destaca -entre otras cosas- por el color de la roca, por acoger numerosas estalactitas y por abrirse camino en diferentes espacios de tamaño muy reducido.

Tanto si sigues la ruta homenaje como si no, el Val de Lóuzara es un lugar mágico que te permite conocer una Galicia en estado puro. Las montañas, la vegetación y la arquitectura de la zona atrapan a cada visitante en un contexto natural que el propio Fiz Vergara retrató en su poemario.

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