La fortaleza fronteriza de Salvaterra do Miño, vestigio de las guerras contra Portugal.

El recinto que constituye la fortaleza se ubica en el ayuntamiento de Salvaterra, que limita con el Miño y con Portugal (Monção). Los dos países están unidos a través del puente internacional que cruza el río. El complejo arquitectónico de 9700 metros cuadrados que es esta fortaleza cuenta a día de hoy con la Casa del Conde (donde están las curiosas cuevas de Doña Urraca, conocidas por su doble escalera de caracol), el Pazo de Doña Urraca, la Capilla de la Virgen de Comba, la Capilla de San Lourenzo (que hoy en día es una iglesia parroquial) y los muros. Se conoce el nombre del creador de los muros y de las famosas escaleras en el siglo XVII; el ingeniero francés Carlos de Lessar. Además de un evidente valor cultural y arquitectónico, la Fortaleza de Salvaterra presenta una interesante historia ligada la historia de la villa, y llena de guerras e invasiones.

Hay constancia de que el señorío de Salvaterra fue donado a la iglesia compostelana en el siglo IX. Las siguientes informaciones que nos llegaron sobre el lugar están relacionadas con la fortaleza. Esta se creó en el siglo XII, por orden de Fernando II, que decidió fortificar la villa para salvar al reino de los ataques portugueses (de ahí Salvaterra). Poco después Salvaterra se convirtió en el cuartel de la reina Doña Urraca, de Galicia, León y Castilla, en el contexto de las guerras contra su medio hermana, Doña Teresa, que se autoproclamó reina de Portugal (en aquel entonces perteneciente al Reino de Galicia). Doña Urraca, junto con las fuerzas del arzobispo Xelmírez, derrotó a las fuerzas de Doña Teresa y restableció la orden en el condado de Portugal.

Otro capítulo importante en la historia de Salvaterra ocurrió en el siglo  XV, cuando sirvió de último refugio para el controvertido Pedro Madruga, la figura más importante de la nobleza gallega del siglo XV. En esa época, Galicia era un territorio muy violento que acababa de salir de las Guerras Irmandiñas, caracterizado por los enfrentamientos entre señores feudales. En el auge de su poder, Pedro Madruga llegó a dominar todo el Sur de Galicia, y era llamado por los lugareños “nuestro rey”. Pero cuando llegó a Salvaterra se encontraba ya en el ocaso de su poder. Los reyes católicos querían pacificar el Reino de Galicia y finalizar con el poder de Pedro Madruga (que había apoyado en la Guerra Civil anterior a la  Beltraneja, en contra de Isabel de Castilla). Así en el 1479 apoyaron a los enemigos de Pedro (entre los que se encontraba el arzobispo), y tuvo que defenderse de ellos en Salvaterra, antes de huir definitivamente a Portugal.

El tercer acontecimiento más destacado de los que ocurrieron en esta fortaleza fue la invasión portuguesa. En 1640, tras 60 años de dominación castellana, los portugueses declararon su independencia. Se inició así la Guerra de Restauración, durante la cual los portugueses invadieron y tomaron la Fortaleza de Salvaterra. Durante los 16 años que estuvieron allí (1643-1659) reformaron la fortaleza y la hicieron inexpugnable. Levantaron la capilla de la Virgen de Santa Comba, que aún conserva tres escudos portugueses. Para recuperar la villa, las tropas españolas tuvieron que crear una red de fortalezas fronterizas y tomar la vecina Monção para así cortar los suministros de los portugueses.

Recientemente, la fortaleza fue restaurada por el ayuntamiento de Salvaterra, que ahora celebra la Festa do Viño do Condado en el interior del recinto amurallado. En 1949, la fortaleza fue catalogada como bien de interés turístico. A día de hoy, el fuerte, en perfecto estado, y cerca de la gigantesca área recreativa/parque da Canuda, es un imponente monumento que luce con gala su historia.

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