Guía para viajar sin perderse por la toponimia gallega

Galicia es una tierra rica en toponimia. Los nombres de nuestros lugares, aldeas, pueblos y ciudades no solo nos ayudan a identificar y a identificarnos con el territorio, sino que en muchas ocasiones nos desvelan datos curiosos por las referencia que esas denominaciones hacen a accidentes geográficos, hechos pasados o personajes históricos. Pero pese a tener un tercio de los nombres de lugar de toda España, Galicia no es ajena a las repeticiones en su nomenclátor. Algunos  aparecen por doquier a lo largo y ancho de Galicia lo que en ocasiones provoca confusiones y hace que algún visitante despistado acabe a decenas de kilómetros del destino esperado.

 

Nombres que se cuentan por decenas

Galicia no solo encabeza el listado de territorios con más topónimos, sino también el de las denominaciones más recurrentes. Algunos nombres de lugar se repiten por decenas e incluso por centenas, tal como ocurre con A Igrexa, topónimo con el que se conocen alrededor de 350 lugares de toda la comunidad, o con O Outeiro, que supera también los 300. O Castro (sobre 215), Vilar y O Vilar (con casi 300 entre las dos variantes), A Torre, O Pazo y A Casanova (con más de un centenar y medio en cada caso) y Vilanova, A Costa, A Pena y O Souto (con otro centenar por cabeza) forman también parte de este curioso ranking que obliga a los visitantes que quieren conocer algunos de estos parajes a cerciorarse bien de hacia donde dirigen sus pasos para no acabar en el otro extremo del mapa. Más de 250 kilómetros por carretera separan el Rial que atisba el Atlántico en Fisterra del que casi divisa las tierras de Portugal desde el municipio ourensano de Lobios. En este caso parece difícil confundirse puesto que se trata de ayuntamientos y provincias diferentes pero si, por ejemplo, uno tiene que dirigirse hacia O Castro, en el municipio de Abegondo, primero tendrá que saber si el su destino es el lugar que con ese nombre se encuentra en la parroquia de Crendes, en Meangos o en Vizoño. Casos así son frecuentes por toda Galicia.

 

Cuando una letra nos puede llevar muy lejos

Cuando se trata de topónimos claramente asociados con elementos geográficos y, por lo tanto, muy frecuentes como es el caso de los anteriores es evidente que resulta necesario asegurarse bien de a dónde queremos ir. Pero también es preciso hacerlo en aquellos casos en los que estamos ante topónimos poco extendidos. Solo hay dos lugares llamados Bembibre en Galicia, pero más de dos horas de viaje separan el que se encuentra en el municipio de Val do Dubra del que pertenece al ayuntamiento de Viana do Bolo. Y si lo que realmente quiere conocer uno es la parroquia viguesa conocida por su famosa fiesta de San Blas ha de tener cuidado al teclear en su navegador puesto que en este caso tendrá que dirigirse a Bembrive. Tampoco es lo mismo pasar por O Couto, en A Guarda, antes de subir a lo alto del emblemático castro de Santo Tegra que hacerlo por O Coto para hacer parada en Ribadeo y gozar de su ría.

 

Melide y Compostela, con vistas al Atlántico

Son varios los aspectos en común que tienen Santiago de Compostela y Melide. El principal es el Camino de Santiago porque si la capital gallega es la meta de este vía de peregrinación universal, Melide es una de las localidades más importantes de su ruta principal (el Camino Francés) ya que sirve de final y comienzo de etapa convirtiéndose en lugar de paso y parada obligada para la mayoría de las personas que recorren la ruta. Además, pese a estar situadas en el interior de la provincia de A Coruña, ambas localidades comparten el hecho de llevar el mismo nombre que arenales de la provincia de Pontevedra bañados por el océano Atlántico. La playa de Compostela se encuentra en Vilagarcía de Arousa y, según cuentan, debe su nombre a que en el pasado fue el arenal de referencia para numerosos vecinos de la capital gallega que se desplazaban hasta allí en tren. Es improbable que los habitantes de Melide hubiesen protagonizado un fenómeno similar así que deben ser otras las causas que han provocado que esta localidad comparta nombre con dos arenales conocidos por su belleza y su apartada y paradisiaca situación: una de estas dos playas de Melide se encuentra en el corazón de Cabo Home (Cangas); la otra presume de ser el arenal más espectacular de la Illa de Ons (Bueu), en pleno Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia. 

 

Saltando de pueblo en pueblo

El extenso catálogo de playas de Galicia nos ofrece también otras curiosas muestras de baile toponímico que pueden llevar a más de uno a acabar lejos de su destino pretendido. Son varios los arenales en los que uno puede descansar y tomar el sol si visita la localidad coruñesa de Cariño, pero si lo que quiere es pasear por la playa de Cariño tendrá que desplazarse hasta Ferrol, municipio en el que también se encuentra otro arenal que comparte nombre con otro ayuntamiento de la provincia de A Coruña: Santa Comba. En el municipio de Miño podremos bañarnos en la playa de Marín; en Marín podremos hacerlo en la de Ribeira, y en Ribeira nos toparemos con la playa de Touro. Asimismo, sin salir de Poio encontraremos las playas de Padrón y Covelo y quien quiera bañarse en la de Esteiro deberá decidir si se refiere al arenal que se encuentra en la parroquia homónima de Muros o a las playas de igual nombre situadas en los municipios de Mañón, Ribadeo y Xove.

 

 

 

 

 

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