El cementerio melancólico de las Ruinas de Santa Mariña Dozo

“El más melancólico camposanto del mundo.”

Álvaro Cunqueiro

Aunque los camposantos son el destino definitivo para muchos, también son -en ocasiones- zonas de especial atractivo para los que les gusta pasear entre panteones, admirar el arte que los adorna y por supuesto, presentar sus respetos a los difuntos. Más allá de las sepulturas, algunos cementerios son lugares de gran valor arquitectónico e histórico por el legado que guardan sus muros y piedras, como es el caso de las ruinas de Santa Mariña Dozo, en el municipio pontevedrés de Cambados.

Los restos, que pertenecen a una antigua capilla construida por D. Lope Sánchez de Ulloa en el siglo XII y que fue restaurada y ampliada por su hija Dña. María de Ulloa en el siglo XV, son hoy en día un auténtico museo al aire libre.

La iglesia tiene una sola nave dividida por cuatro arcos transversales que captan la atención desde lejos. Además de las cinco capillas laterales, la sacristía y la capilla mayor. Una vez dentro, pon atención: Uno de los arcos representa uno de los siete pecados capitales -la pereza-, mientras que en las capillas sobresalen iconografías de escenas bíblicas como la Visitación, Cristo, la expulsión del paraíso y de nuevo, los pecados capitales. Desde luego, no se trata de un lugar que podamos visitar con el tiempo justo. Tómate todo el que necesites y seguro que no se te escapa ningún detalle.

Declarada Monumento Nacional en el 1943, fue abandonada por razones políticas y religiosas allá por el siglo XIX trasladándose la iglesia parroquial al convento de San Francisco. Desde entonces siguió funcionando como cementerio de la parroquia y se conoce hoy, como ‘el cementerio más melancólico del mundo’, según las palabras de Álvaro Cunqueiro.

Más tarde, en el año 2014, las Ruinas de Santa Mariña Dozo fueron reconocidas como uno de los monumentos funerarios más relevantes a nivel nacional, además de quedar incluidas en la Asociación de Cementerios Significativos de Europa. Un reconocimiento que propone a la villa cambadesa dentro de una alternativa cultural que, a través de una red de ciudades, ofrece visitas guiadas a sus cementerios e informa de la importancia del patrimonio funerario europeo.

Después de la visita, acabar el día subiendo hasta el monte de A Pastora para ver como cae el sol y Cambados se tiñe de rojo y naranja, es una maravilla. Allí encontrarás la conocida como Capela da Pastora, donde cada año se celebra una romería en honor a la Virgen de la Pastora.

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