Destinos para disfrutar del solsticio de invierno en Galicia

Pasado el ecuador de diciembre y poco antes de las celebraciones navideñas, el calendario nos ofrece otra fecha señalada que traspasa fronteras y culturas: el solsticio de invierno. Definido formalmente como el instante en que la posición del Sol se encuentra a mayor distancia angular negativa sobre el ecuador, este fenómeno astronómico marca la jornada del año en la que hay más horas de oscuridad y menos de luz, y constituye también el tránsito entre el otoño y el invierno. Es por ello que ha despertado la fascinación humana desde hace milenios inspirando y condicionando creencias, ritos y construcciones. Así ocurrió también en Galicia. A continuación te invitamos a conocer algunos parajes y monumentos en los que este fenómeno tiene un significado especial.

 

Dolmen de Dombate

Cabana de Bergantiños

La posición de los astros jugó un papel clave en la orientación de los dólmenes, aunque hay diferencias entre el fenómeno astronómico elegido por sus constructores a la hora de levantar estos megalitos. En el caso del dolmen de Dombate, situado en el municipio coruñés de Cabana de Bergantiños y conocido como la catedral del megalitismo gallego, está clara su relación con el solsticio de invierno, puesto que su cubierta fue dispuesta de tal manera que los primeros rayos de sol de esa jornada puedan penetrar hasta el interior de su cámara. 

 

Castro de Baroña

Porto do Son

Este yacimiento castrexo, uno de los más conocidos y visitados de Galicia por su estado de conservación y su singular posición en un promontorio rocoso junto al mar, tampoco fue construido de espaldas a los fenómenos astronómicos. Algunos estudios de arqueoastronomía han identificado alineamientos que lo relacionan con el solsticio de invierno. Así, aunque cualquier época del año es buena para disfrutar allí de una fantástica puesta de sol, es durante esa jornada de tránsito entre estaciones cuando se puede apreciar como el pasillo que conduce a un mirador natural sobre el mar se alinea con el ocaso del sol. Esto ha llevado a plantear a que el lugar podría haber sido escenario de algún rito por parte de sus antiguos moradores.

 

Pena de Rodas

Outeiro de Rei

Estas dos grandes formaciones graníticas situadas a más de 600 metros de altura en el municipio lucense de Outeiro de Rei son famosas por haber inspirado varias leyendas, pero también por su peculiar posición. Algunos investigadores sostienen que fue un lugar de culto en la antigüedad por estar orientado hacia la puesta de sol durante el solsticio de verano, pero también nos ofrece una espectacular panorámica durante el solsticio de invierno, en este caso de la salida del sol.

 

Monte de San Trocado

Punxín, Cenlle y San Amaro

En las inmediaciones del espectacular castro de San Cibrao de Las se alza un monte cuya cima estuvo ocupada en tiempos por otra construcción castrexa. Al igual que otros lugares similares, en siglos posteriores fue cristianizado con la construcción de una capilla que a día de hoy sigue acogiendo una popular romería. Pero el culto de sus antiguos moradores al sol sigue presente también. Los expertos señalan que durante el solsticio de invierno el sol se alinea con ese recinto y con un abrigo rocoso que guarda un petroglifo. 

 

Parque Arqueolóxico da Arte Rupestre

Campo Lameiro

La importancia que los fenómenos astronómicos tenían para quienes habitaron Campo Lameiro hace 4.000 años se pone de manifiesto en los petroglifos que se pueden ver en su parque arqueológico dedicado al arte rupestre. Una de sus figuras más conocidas es el ciervo del petroglifo de Laxe dos Carballos, cuyas astas presentan unas ramificaciones que han sido interpretadas por algunos estudiosos como cuentas astronómicas. Además, hay quien sostiene que en la época en la que fue tallada, la figura estaba orientada hacia la salida del sol durante el solsticio de invierno.

 

Monte Esperón

Narón

“Por Santa Lucía, la más larga noche y el más corto día”. La sustitución del calendario juliano por el gregoriano y la eliminación de diez días del mes de octubre de 1582 para corregir la desviación acumulada es la explicación más aceptada de por qué ese refrán popular ya no se cumple, puesto que la celebración de Santa Lucía (13 de diciembre) no coincide desde entonces con el solsticio de invierno, pero la vinculación de ambos acontecimientos sigue vigente en algunos lugares. Es el caso de la parroquia de Sedes, en Narón, donde los celebran de forma conjunta el sábado más próximo al 13 de diciembre con una Noite de Luz que arranca en la capilla de Santa Lucía y concluye en la cima del Monte Esperón con un encendido de antorchas.

 

Cabo Fisterra

Fisterra

La historia del Cabo Fisterra ha estado ligada estrechamente al sol desde tiempos inmemoriales convirtiéndose así en lugar de culto y peregrinación. Allí, según la leyenda, se alzaba un altar dedicado al sol (Ara Solis) y allí consideraban los romanos que se situaba el final de la tierra (de ahí el nombre latino original del lugar, Finis Terrae). En la actualidad, sus puestas de sol siguen cautivando a miles de personas, y el solsticio de invierno es una ocasión inmejorable para comprobar por qué el cabo mantiene intacto su magnetismo milenario.

 

 

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