De ruta tras los pasos de Rosalía de Castro

El 24 de febrero se conmemora un nuevo aniversario del nacimiento de Rosalía de Castro, la gran poetisa gallega. Su legado sigue presente a través de su obra literaria, pero también gracias al recuerdo que aún se guarda de ella en muchos de los lugares en los que se desarrolló su vida. Santiago, Ames, Brión, Dodro, A Coruña, Padrón y Muxía son las paradas de un viaje que permitirá acercarse hasta algunas de los espacios y paisajes que marcaron a la autora.

 

Santiago de Rosalía

Nada queda ya de la casa natal de Rosalía de Castro, pero aún es posible seguir la huella que la poetisa dejó en la capital gallega en las distintas etapas en las que vivió allí. Este itinerario rosaliano puede comenzar en la capilla del Hostal dos Reis Católicos, puesto que allí fue bautizada, y continuaría por algunos otros espacios emblemáticos del casco viejo en las que están situadas varias de las viviendas que habitó. Así nos lo recuerdan las placas colocadas en la Casa da Concha, sede actual del Consello Social de la Universidade de Santiago, y en la plaza de la Universidad, que alberga el Instituto de Lingua Galega y que fue también casa natal del sacerdote, escritor e historiador Antonio López Ferreiro. Además, son muchas las formas en las que ciudad recuerda y homenajea a la poetisa. El antiguo Colexio San Clemente acoge el instituto Rosalía de Castro y a su lado se encuentra la Alameda compostelana, en la que se puede ver el monumento en su recuerdo levantado hace algo más de un siglo. Desde allí, dirigiéndonos hacia la zona nueva atravesaremos la calle dedicada a Rosalía para contemplar en la plaza de Vigo otro monumento en el que es posible ver su rostro y algunos de sus versos en un gran monolito pétreo. El recorrido compostelano siguiendo las huellas de Rosalía ha de concluir en la iglesia del convento de San Domingos de Bonaval para visitar el Panteón de Galegos Ilustres y buscar la tumba donde reposan los restos de la escritora desde 1891 tras ser trasladados desde Padrón.

 

Los paisajes inspiradores de Ames, Brión y Dodro

Rosalía cambió de lugar de residencia en numerosas ocasiones y pasó varios años en Madrid, pero no hace falta ir tan lejos para encontrar varios lugares que fueron cruciales también en su vida y en su obra. Siendo niña aún, se mudó a vivir con sus tías a la aldea de Castro de Ortoño, en el municipio de Ames. Estudiosos de Rosalía sitúan allí los recuerdos que inspiraron algunos de sus versos posteriores. Además, siguiendo sus pasos hasta aquella vivienda, conocida como A Casa da Tarroeira, un grupo de jóvenes universitarios fundó allí en 1923 el Seminario de Estudos Galegos, tal como recuerda la placa colocada en el muro del recinto. Ya en el municipio vecino de Brión se alza la iglesia de San Xulián de Bastavales, cuyas campanas protagonizan algunos de los versos más famosos de Rosalía. Y un poco más al sur, en Lestobre (Dodro), nos toparemos con el Pazo da Ermida, lugar de descanso de la escritora y cuna de algunas de sus obras.

 

El legado rosaliano en Padrón

Padrón es la otra localidad clave en la vida de Rosalía puesto que allí pasó los últimos años de su vida y allí fue enterrada tras su muerte en 1885. Varios son los lugares del municipio relacionados con la autora, como el Pazo de Arretén, que perteneció a su familia materna, o el cementerio de Adina, lugar donde permanecieron los restos de Rosalía hasta su traslado al Panteón dos Galegos Ilustres en 1891. Pero la gran huella rosaliana en Padrón se encuentra en la Casa da Matanza, última morada de la autora y sede actual de la fundación que lleva su nombre. Después de varias décadas de abandono, el inmueble fue sometido a una importante restauración para poder abrir sus puertas como casa museo a comienzos de los años 70 del siglo pasado. En la actualidad acoge valiosos materiales relacionados con Rosalía, además de modernos contenidos audiovisuales que ayudan a realizar un viaje pormenorizado por su vida y su obra y que hacen que el visitante se sumerja en el ambiente en el que vivió la propio autora. La casa es, asimismo, el punto de partida de una ruta por Padrón impulsada por la Fundación que lleva a los participantes hasta otros lugares rosalianos como la Casa da Rúa do Sol, hogar de la escritora entre los 4 y los 10 años.

 

A Coruña con John Moore en el recuerdo

Las distintas responsabilidades profesionales que tuvo el marido de Rosalía de Castro, el también escritor Manuel Murguía, propiciaron que la familia viviese en A Coruña en al menos dos etapas diferentes: a finales de los años 50 y a principios de los 70 del siglo XIX. La ciudad recuerda a la escritora dándole nombre a uno de sus recintos culturales más emblemáticos, el Teatro Rosalía de Castro. El recinto había sido construido a mediados del siglo XIX y fue bautizado con el nombre de la autora en 1909. Además, paseando por la Ciudad Vieja coruñesa, en la calle Príncipe es posible encontrarse con una de las vivienda de Rosalía, donde una placa recuerda a tan ilustre habitante. Allí escribió el poema que le dedicó al general John Moore, fallecido en la Batalla de Elviña en 1809, y los propios versos de la poetisa fueron esculpidos en piedra para acompañar al mausoleo del militar inglés, situado en el jardín baluarte de San Carlos. 

 

Muxía y “La hija del mar”

Aunque su estancia en Muxía no fue tan prolongada como en otros lugares, esta localidad de la Costa da Morte también está muy presente en el legado de Rosalía. Diversos expertos explican que la escritora visitó Muxía por su relación con la familia Pondal y que durante su estancia participó en la romería de A Barca y contrajo el tifus, al igual que Eduarda Pondal, hermana del célebre poeta. Eduarda falleció a causa de la enfermedad, pero Rosalía logró superar la dolencia y aquella convalecencia en Muxía le sirvió de de inspiración para su primera novela, La hija del mar, una obra de marcado protagonismo femenino y en la que los paisajes de Muxía están muy presentes. Esa relación ha propiciado que el Concello haya desarrollado en varias ocasiones una ruta siguiendo los pasos de la poetisa. El Santuario de Nosa Señora da Barca (que inspiró uno de sus poemas) las piedras curativas que lo rodean, el Monte Corpiño y el lugar donde estaba ubicada la casa en la que vivió, y donde se puede ver una placa conmemorativa colocada hace unos años, son algunos de los lugares a visitar.

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